Diario de León

| Reportaje | Feria Internacional de Alfarería |

Cacharrería a mano o a máquina

La producción en serie y las importaciones chinas ponen en peligro la artesanía del barro, según Francisco Robles, presidente de la Federación Interregional de Alfareros de España

Robles, junto a las piezas que los alfareros han donado al Ayuntamiento

Robles, junto a las piezas que los alfareros han donado al Ayuntamiento

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Alberto Domingo - la bañeza
León

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«Las grandes fábricas están haciendo desaparecer la alfarería», asegura Francisco Robles, presidente de la Federación Interregional de Alfareros de España. Robles, participa estos días como expositor en la Feria de Alfarería Internacional de La Bañeza como lo ha hecho en ediciones anteriores. Junto a la bañezana Mingoli o la del jiminiego Constancio Peñín, es una de las caras familiares de la cacharrería que se expone y vende en la calle de Manuel Diz. Sin embargo, el oficio de alfarero se ve amenazado por la industrialización de la producción y la apertura de mercados: las exportaciones de China son el peligro que sigue al abaratamiento de costes que se consigue con la producción en serie, señala el alfarero de Almería. Al margen de los problemas de índole estructural -la dificultad de un autónomo de competir con grandes firmas-, los trabajadores del barro se encuentran con que el público en general no sabe distinguir entre una pieza levanta en el torno o la que es fruto del vaciado o de los moldes, motivo por el que se ha creado, explica el presidente de los alfareros de España, la marca Amigos del Barro de España, con el fin de identificar las piezas hechas a mano. Sin embargo, existen otros indicadores, que permiten al consumidor saber qué está comprando. Francisco Robles señala que la mano del artesano deja su señal en el interior de la pieza, en forma de ondas que dejan los dedos, algo que no se nota en el exterior, «que se repasa para que coja el vidriado». En cuanto a los botijos, los que salen de un molde, «no pesan» como los del alfarero, indica. En cuanto a la feria bañezana, la bulliciosa jornada del sábado se saldó con un buen volumen de ventas para la mayor parte de los veinticinco expositores. Tras alcanzar ayer su ecuador, aún quedan las jornadas de hoy y mañana antes del cierre de la muestra y de que se pueda realizar un balance final.

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