El hospital imaginario
HACIENDO un paralelismo con el admirado Moliere y realizando un trueque de palabras entre una de sus más conocidas obras, como era el enfermo imaginario, traslado a la Junta de Castilla y León de modo irónico, pero no por ello menos categórico, el sentir de una comarca como es el valle de Laciana, para que de una vez por todas el hospital comience a funcionar como tal, y se deje de engañar a una población de 12.927 habitantes, con constantes plazos y promesas no cumplidas sobre el funcionamiento del centro sociosanitario. Este hospital, que fue construido en los tiempos en los que era alcalde Guillermo Murias, funciona como un mero y simple centro de salud . El hospital, que fue construido con Fondos Mineros, se le ponía como condición por parte de la Junta para que empezase a funcionar, que desde del Ayuntamiento de Villablino se hiciese el expediente de cesión definitiva. Este trámite burocrático fue realizado en abril del 2005 por parte del equipo de gobierno que dirige Ana Luisa Durán, y aceptado por la Junta, con lo cual el gobierno de la autonomía daba un plazo de tres meses para que el hospital empezase a funcionar. Llegó a ofrecerse el delegado de la Junta Eduardo Fernández como mediador para agilizar los trámites. A día de hoy no están adjudicados los servicios y se siguen sin publicar los pliegos de licitación en el Bocyl, condición sine qua non puede comenzar su funcionamiento. El gobierno autonómico ni siquiera da un nuevo plazo, en forma de falsa promesa para su puesta en marcha con el que engañar de nuevo a todos los lacianiegos. Ahora sólo se escuda en un silencio administrativo que causa indefensión en la ciudadanía, y lo que es peor; vulnera el artículo 43 de la Constitución española, ya que el citado punto hace alusión a que las administraciones publicas (en este caso la Junta) deben de tutelar y prestar los servicios sanitarios mínimos y necesarios sobre los ciudadanos. La construcción del hospital ha sido una reivindicación histórica de una cuenca minera como Laciana, y ya debería haberse construido hace al menos treinta años. Ahora todo es rayano al surrealismo. Tenemos un edificio moderno y funcional, destinado a ser hospital, pero que no funciona como tal, porque la Junta escatima gastos en sanidad y deja de lado a los habitantes de Laciana, Alto Sil, Babia y Omaña, comarcas que cubriría el hospital si funcionase. Este valle de Laciana que ha derrochado sangre sudor y lágrimas; sangre por los centenares de víctimas mortales ocasionados por los accidentes en la mina, y otros muertos que han perecido en el trayecto entre Villablino y Ponferrada por carecer Laciana de un hospital. Sudor, el de todas esas parturientas que han dado a luz en el trayecto entre Villablino y el hospital de Ponferrada, o el de todas esas personas que por una simple apendicitis, u otra operación de poca importancia se tienen que desplazar 60 kilómetros para ser operadas. Y lágrimas porque una vez más la Junta se olvida de Laciana, y los Fondos Mineros que tenían que repercutir directamente en las cuencas mineras y muy en especial en el valle de la Libertad, serán destinados a solventar los presupuestos generales del gobierno autónomo, y a su vez derivados a las importantes cuencas carboníferas que existen a orillas del Pisuerga, conocidas en toda Europa. ¡Qué irónico!