Diario de León
Publicado por
PEDRO V. ÁLVAREZ COLLAR
León

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ANDAN DESDE EL GOBIERNO autonómico, con el anteproyecto de Ley de Montes de Castilla y León, y resulta que llevan desde el 12 de diciembre de 2005, con un trámite de audiencia de todos los interesados para su elaboración, dentro del cual se podían enviar alegaciones a la Consejería de Medio ambiente. Ahora, cuando los plazos han finalizado el pasado 13 de enero, nos enteramos los ciudadanos de a pie, del citado proceso, por las noticias aparecidas en la prensa leonesa. Uno se pregunta si las manifestaciones al respecto por parte de los políticos del PSOE, aún cuando estemos de acuerdo en su contenido con las mismas («un ataque contra el mundo rural», «una ley agresiva que provocara situaciones que nadie queremos y que serán lamentables», tal y como declaraba en pasados días Antonio Canedo; y «una ley opaca y profundamente intervencionista», según declaraciones de Ángel Villalba) no habrían sido más efectivas si se hubieran dado con anterioridad y a la vez hubieran alertado al ciudadano de a pie, tal y como anteriormente he dicho. No concibo la pataleta montada ahora, cuando con anterioridad, desde su posición de partido opositor, prácticamente único en las Cortes, deberían de haber presentado las correspondientes alegaciones oponiéndose a que el citado proyecto de Ley sea una realidad. Teníamos anteriormente, la Ley de Montes, de 8 de junio de 1957, que derogada por la Ley 43/2003, del mismo nombre, de 21 de noviembre, después de un cuarto de siglo de democracia venía a cubrir la necesidad de actualizar algo tan necesario como son las actuaciones en nuestros montes. Según la declaración de la Asamblea de las Naciones Unidas, en su sesión especial de junio de 1997: «La ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de todos los tipos de bosques son fundamentales para el desarrollo económico y social, la protección del medio ambiente y los sistemas sustentadores de la vida en el planeta. Los bosques son parte del desarrollo sostenible.» Goza hasta el momento León del mayor número de montes de utilidad pública (MUP) del país (España), lo que desde antiguo significó un poder importante para nuestras juntas vecinales, y en muchas ocasiones la buena gestión de estos recursos fueron la única fuente de ingresos de que gozaron en nuestros pueblos para llevar a cabo la construcción de puentes, fuentes, arreglos de escuelas, iglesias y otras necesidades a cubrir. La proliferación de leyes, europeas, nacionales comunitarias y provinciales, no supone siempre el estar al lado de las necesidades lógicas de nuestros pueblos. Así, podemos observar como cuantas más leyes protegen el entorno que nos rodea, más fácil es para los que se pasan estas por el forro, el destruirlo. Por eso, coincidiendo con la postura de los socialistas, esperamos que el anteproyecto de Ley de Montes de Castilla y León, se convierta en una ley justa para nuestros pueblos, no ocurra como otras leyes, hechas totalmente de espaldas a la realidad cotidiana. En estos momentos apenas tenemos más derecho que el de quejarnos, cuando si hubiéramos sabido lo que se estaba cociendo con anterioridad podríamos haber realizado los trámites precisos, presentando las correspondientes alegaciones en contra. Desde todas las tribunas se anuncia la importancia (negativa) que tendrá la aprobación de esta ley para nuestros montes, el que desde los ayuntamientos, la Diputación Provincial, y cualquier otro organismo, se lleve a cabo una defensa de estos hechos claramente diferenciadores de que siempre han gozado, sería algo importante. Basta ya de dar cera al que gobierna sin ton ni son, cuando es necesario defender lo nuestro deberíamos de estar todos unidos, sin diferenciar el color político de cada uno. Sé que esto será algo impensable e imposible, pero deberíamos de tratar de luchar porque esta Ley si va en contra de nuestros intereses no prospere. Parece, que desde todos los lados, se dictan leyes solamente para entorpecer nuestro desarrollo. Posiblemente viviríamos mejor sin tanto legislar y tratando de dejar al sentido común prosperar. ¿Será esto posible?

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