El original, obra de Gregorio Fernández, ya no abandonará su capilla
Una réplica evitará el deterioro de La Piedad en las procesiones
El escultor Mariano Nieto Pérez tallará una copia que desfilará la próxima Semana Santa

La Piedad, en la capilla del Nazareno, antes de una procesión
La Piedad de Gregorio Fernández no volverá a abandonar la Parroquia de Santa María, después de 26 años saliendo en distintas procesiones de la Cofradía de Nuestra Padre Jesús Nazareno. Así se acordó en la noche del martes, tras la firma del contrato por el que el escultor y restaurador Mariano Nieto Pérez creará una réplica de una de las más importantes esculturas que posee la ciudad. La iniciativa se lleva a cabo debido al interés artístico de la pieza, del siglo XVII, obra de Gregorio Fernández, calificado como el máximo exponente de la imaginería barroca castellana. Según explicaron miembros del cabildo de la hermandad y el párroco de santa María, Santiago Carrizo, se trata de evitar que la escultura pueda dañarse en las procesiones de Semana Santa. Así, la cofradía del Nazareno sacará a la calle la réplica que, antes de la próxima Cuaresma, habrá realizado Nieto Pérez, miembro del Instituto del Patrimonio Histórico Español -organismo que depende del Ministerio de Cultura-, a quien se encomendó, hará algo más de diez años, la última restauración de la imagen. Según el párroco de Santa María, todo el proceso se desarrollará de acuerdo con las leyes vigentes en materia de patrimonio. La copia La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno será la propietaria de la réplica, que costará, según el contrato, entre 27.500 y 30.000 euros. En este sentido, Santiago Carrizo explicó que la inversión se sufragará gracias a aportaciones voluntarias, además de una cantidad que cubrirá la cofradía. La Parroquia de Santa María es la propietaria de la imagen original, que el público podrá continuar admirando en la capilla que tiene destinada en el templo de la plaza Mayor. Según carrizo, conseguir una réplica de La Piedad se ha conseguido después de «años de gestiones». La diferencia entre el grupo original y su copia, obligatoria por ley, estribará, casi con toda probabilidad, en la espalda: la imagen de María con Jesús en sus brazos se pensó para un retablo, por lo que es hueca y no está cerrada la espalda, que ahora podría tallarse. Del mismo modo, la policromía de la que será imagen procesional se aplicará según una técnica que evita el oscurecimiento de los colores con el paso del tiempo.