| Entrevista | Francisco Hevia Turrado|
Un corazón dividido
En sus más de 50 años veraneando en Coyanza, Pepín, como le conocen todos, ha visto evolucionar la ciudad, pero sobre todo recuerda el buen trato y la amistad que guarda de la gente de aquí
Vino «a coger salud» y encontró amistad, compañerismo y solidaridad. Lleva 53 años veraneando en Valencia, ha conocido a siete alcaldes y afirma sentirse «muy a gusto» en Coyanza. Se llama Francisco Hevia Turrado aunque todos le conocen como Pepín. Este año, en el Día de Asturias será nombrado Paisano de Honor 2006. Cuando Pepín visitó Valencia por primera vez siguiendo los consejos de un compañero de trabajo, el camino desde su pueblo, Bimenes, hasta Coyanza Pepín recorría a pie los 10 kilómetros que separan Bimenes de Entrego donde esperaba un tren que le llevaba a León, de ahí otro a Palanquinos y, por último, el ya desaparecido Tren Burra hasta Valencia. «Coger salud» fue lo que el compañero de trabajo prometió a Pepín que conseguiría en Valencia cuando le recomendó esta localidad a orillas del Esla para disfrutar de los ocho o nueve días de vacaciones que tenían en la mina. -¿En qué ha cambiado Valencia de Don Juan en estos 53 años? -Ha cambiado mucho, en las calles, los edificios y todo. Las calles eran casi todas de tierra y poco a poco he visto como las van asfaltando. También recuerdo la construcción de uno de los primeros bloques de pisos en la carretera hacia el polideportivo. Todos estos cambios han sido siempre para mejor, aunque me presta ver fotos de lo antiguo, sobre todo el Ayuntamiento. -¿Qué es lo que más le gusta? -El compañerismo y la buena gente que he encontrado. Estuve dieciocho años viniendo aquí con mi mujer inválida y me la cuidaban para que yo pudiera salir a jugar la partida o a dar un paseo. Tengo muchos agradecimientos a la gente de Valencia. Me gusta tanto que a veces, cuando ya tuve coche, cuando decidíamos venir, nos poníamos en carretera a las dos de la madrugada para disfrutar del día o el fin de semana. -¿Cómo fue la primer vez que pisó tierras coyantinas? -Llegué a Palanquinos y recuerdo que había un bar cerca de la estación, hacía mucho sol, así que entré a tomar un quinto de cerveza y entraba y salía del bar esperando al Tren Burra. Hasta que se me ocurrió preguntar a la mujer del bar a qué hora salía, eran sobre las dos de la tarde y me dijo que el tren no salía hasta las 20.00. Con una cerveza esperé todo ese rato, no tenía dinero. Si llego a saber que estaba a 17 kilómetros, vengo andando. -¿Qué supone ser paisano de honor de Valencia de Don Juan? -Estoy muy ilusionado y muy nervioso. Muy agradecido a Valencia, a parte de este premio, por todo el trato que siempre he recibido, no se me olvidará el trato que me dieron con mi mujer. En el primer viaje que hice en coche en un Seat 850 que estrené para las vacaciones y me pusieron una multa de 1.000 pesetas en un adelantamiento a un camión, eran unos policías jóvenes y aunque yo reconozco que las faltas hay que pagarlas, se equivocaron. Dio igual, en la década de 1950 íbamos al baile a La Corbata y también al antiguo frontón cerca del Castillo.