| Reportaje | Tarde de toros |
Por la puerta grande
Manuel Escribano hiló la mejor faena de la tarde y cortó dos orejas a su segundo toro; también cortaron un trofeo el matador Jesús Millán y el rejoneador Pedro Calero
Calero abrió la tarde con una faena espectacular
Manuel Escribano triunfó en la corrido de toros que se celebró ayer en La Bañeza. La ciudad volvió a vivir ayer una tarde taurina después de que a principios de los 90 se celebrara por última vez un festejo de estas características. Escribano, de Gerena (Sevilla) y 22 años, salió por la puerta grande tras cortar a su segundo toro, Marujito, las dos orejas que exigió el público a la presidencia, que ocupó el alcalde, José Miguel Palazuelo. El Sevillano, que recibió a su segundo, quinto de la tarde, con una verónica, fraguó una buena faena. Banderilleó él mismo, con tres pares muy bien ejecutados, el tercero, con un brazo y por encima de la cabeza. Con la muleta supo sacar del animal, de la ganadería de Julio de la Puerta y Castro, su mejor partido. Aunque a la hora de matar logró una media estocada y falló en un primer intento con el descabello, el público acompañó la petición de los trofeos con gritos de «torero, torero». Pero la tarde no había empezado bien para el de Gerena: en el tercero de la tarde -Tabeco, su primero- optó por abreviar su trabajo ante un animal que, según el respetable, estropeó su picador y al que banderilleó con maestría. El animal cayó al suelo en los primeros lances con la muleta y costó levantarlo, por lo que optó por entrar a matar. Con el tercero se había roto la racha de los dos anteriores, el novillo-toro Pepeluis, que lidió el rejoneador Pedro Calero, y de Marquesado, que le tocó en suerte a Jesús Millán. Ambos cortaron una oreja por su labor. Calero le echó gracia y desparpajo a una tarea muy vistosa, en la que se ganó el favor de la plaza y las ovaciones. Falló a la hora de matar en un primer momento y, tras una estocada un poco atrás, se apeó para acertar con la puntilla. El zaragozano Jesús Millán estuvo bien con Marquesado. Brindo al público el toro y la montera cayó al albero por el lado de la suerte. Trabajó bien con la muleta, que, en una ocasión, tiró al suelo, para, desafiante, tocar la testa del animal para deleite de los aficionados. Logró una buena estocada a la segunda y tuvo que usar el descabello. Como ya se ha reseñado, dio la vuelta al ruedo exhibiendo una oreja del animal. Demasiado pinchazo Millán toreó mejor a su segundo, Marito, el toro mejor armado de los que se habían visto hasta el momento, y arrancó la ovación de los tendidos. Pero el maño no remató la faena como le hubiera gustado y hasta cinco intentos con el estoque le privaron de conseguir una recompensa que, hasta el momento, había merecido. La Bañeza vivió ayer una agradable tarde de toros, con cerca de tres cuartos de entrada, en una plaza portátil con capacidad para 1.200 espectadores. La peña taurina local impulsó esta iniciativa, de la empresa Tauroalmería, con la colaboración del Ayuntamiento.