«Un ejército inmenso de brujas blancas»
El Padre Emilio Lozano Mateos, fundador de la orden de las Capuchinas Misioneras del Trabajo, explicó al grupo de mujeres de Santander dedicadas al servicio en casas acomodadas que había soñado con un «ejército inmenso de brujas blancas que visitaban y ayudaban en todas las casas de la ciudad y todos los rincones del mundo y que luego se retiraban juntas a una gran casa de convivencia para todas». Así surgió la idea de una nueva congregación dedicada a la ayuda a los necesitados que en 1956 recibiría el nombre de Capuchinas Misioneras del Trabajo que contó también con la ayuda económica de su co-fundadora Sor Aurora Rueda Gómez que ofreció «todo su dinero y su persona» a la nueva congregación. Los restos de fundador El Padre Emilio Lozano nació en Fontanil en 1920 y ejerció como sacerdote y profesor en Santander durante cuarenta y tres años, ciudad en la que falleció en enero de 1990. Sus restos se encuentran actualmente en el Panteón de los Capuchinos de Santander, aunque como aseguraba Sor Teodora «esperamos que antes de que finalice este año, sus restos sean trasladados a su tierra natal, a Fontanil para permanecer en la ermita de la residencia. Ese fue su deseo antes de morir»