| Reportaje | Artistas en Jiménez de Jamuz |
Del barro al vidrio y la madera
La feria de artesanía reunió a numerosos visitantes e incluyó la novedad de una concentración de pendones de la provincia

La puja de pendones puso el toque de color a la muestra
La localidad de Jiménez de Jamuz, perteneciente al municipio de Santa Elena, inauguró ayer la octava edición de su Feria de Alfarería y otras Artesanías, que en esta edición reúne a cuarenta expositores, frente a los treinta y tres del año pasado, destacó el alcalde, Jorge Fernández. La apertura oficial del recinto corrió a cargo del presidente de la Diputación, Javier García-Prieto, mientras que el cronista oficial de La Bañeza, Conrado Blanco, pronunció el pregón de la feria. Previamente, desde por la mañana, una veintena de pendones llegados desde distintos puntos de la provincia pusieron el toque tradicional al evento, como novedad en esta edición. Los mozos recorrieron las calles del municipio y compartieron después una comida de hermandad. En este sentido, Fernández abogó porque, aunque no sea en el marco de la feria, el ayuntamiento pueda disfrutar de una concentración anual de estandartes «que, en el 2008, podría desarrollarse en Villanueva, una población de gran tradición en este sentido», dijo. Mientras, Conrado Blanco fue el protagonista de uno de los momentos más emotivos de la muestra, al recordar en su pregón sus recuerdos infantiles ligados a Jiménez, localidad de la que oyó hablar por primera vez con cinco años, dijo. El investigador, que tuvo que improvisar su discurso debido a problemas en la vista que le impiden leer, recordó después sus visitas a los alfareros jiminiegos en su etapa de estudiante, en el mercado ubicado tras el ayuntamiento de Valladolid. El pregonero no olvidó tampoco la tradición teatral del pueblo, y precisó que «ya en el 1248 había comediantes en Jiménez, dado que un trovador acompañó a un vecino, Morán Pérez, y a su hijo, cuando partieron para acompañar a las huestes de Fernando III el Santo en la toma de Sevilla». Por lo demás, la muestra incluye a artesanos de forja, vidrio, mimbre, madera, bisutería, alimentación y, por supuesto, alfarería. El recinto acoge demostraciones de elaboraciones en vivo de varios productos, así como las que realiza el personal del alfar museo local. Éste último, así como vecinos del pueblo, participan también en un taller de adobe y teja. La feria cuenta con un presupuesto cercano a los seis mil euros, costeado en su mayoría por la Diputación y la Junta, apuntó el alcalde. Éste destacó el crecimiento de esta muestra en los últimos años y resaltó el hecho de que «ayuda a conservar el trabajo artesano y ofrece a estos profesionales un lugar donde exponer, sin que se convierta en un mercado».