CARTA TE ESCRIBO
Nos queda el Lyda
QUERIDO hermano: Anda Nolete pidiendo árnica que parece venganza. No sé si me haría caso, que bien le dije escribiera a los Reyes Magos; que anda mustio y cabizbajo después de las visitas del presidente y su ministro de Defensa. Dos leoneses que dejaron esta comarca, después de cuatro años, con promesas incumplidas. No así con León que según aseveráis en los papeles os ha tocado uno de los premios gordos. Rumia Nolete, entre tinto y tinto, la roñosería de nuestros mandatarios, a la vez que pregona la engañifa en la que caímos. La solemne promesa de aquellas elecciones sobre el peaje de la autopista ha quedado en un aumento del tres por ciento que, junto a las reiteradas deficiencias que arrastra dicha obra, va a mermar, más aún, el paso de vehículos. En compensación, para dejar a Tinín Areces medio contento, le conceden una pedrea, que se cierne como disparate, en la del Huerna. Sobre la Vía de la Plata y aquel Plan del Oeste que nos vendieron, salió la burra ciega y con mataduras; operación que nunca hizo aquel gitano cabal que conocimos, Manolo el de Benavides; menos mal que los de Interreg III apoquinaron para el miliario de acero cortén que luce su ferruño en la plaza de San Bartolomé; porque del plan ese de Caldera se habrán beneficiado los salmantinos, pues de Alija hasta el puente del Jerga no hemos visto ni lo que llevaría por un cante Crispín de Olot, que bien arrimado está a la Vía. Porque de la vía ferroviaria que prometió reabrir el partido que la cerró en 1985, si te he visto no me acuerdo; seguimos esperando ese estudio de viabilidad; qué cosas. Y el ministro del Teleno vino a poner un parche de sor Virginia para aplacar el picor. Nolete, hermano, está que trina con esos 16 kilómetros de asfalto en cuatro años, el reblo de algún camino vecinal, el apaño para alguna fuente, y sobre todo la cobertura de la telefonía móvil, que por esos andurriales se le perdió la señal al señor Alonso. Está clara la cuestión, querido. Sobre todo para Marisa quien, ciertamente con razón, ha dicho que menos da una piedra de las Moraceras, que algo es algo cuando no había nada y que ella no va a incordiar estos meses pre-electorales y tirar el canto sobre su tejado. Mi postura en este asunto te la he explicado por activa, pasiva y hasta perifrástica; y en cierta ocasión, a pesar de mi ineptitud con los números, te planteé la regla de tres simple y viste el resultado para la comarca y sobre todo para Astorga. Alonso consoló a Marisa y demás con esos acuerdos a doble banda con la Diputación y aquí paz; y en el Teleno, cuando sea menester, pepinazos. Lo del reiterado desmantelamiento, que aburre a los rebaños de churras y ponen en un brete al señor Villalba, rien de toute - o como se escriba- que diría ese presidente francés de la Carla Bruni. ¿Y si recurrimos a él? Has visto que por donde pasa lo arregla todo como hacía aquel famoso estañador de nuestra niñez que asentaba sus reales en las huertas del Canto. Andamos a la espera del proyecto del Centro Lyda que, a pesar del retraso acumulado, de cuatro años, se nos antoja una realidad; o al menos la soñamos. Que entre ponte bien y estate quieta -que diría Taumasto a Lyda en sus ratos de asueto-, se acumulen otros cuatro podemos tomarlo como una nadería; entre otras razones porque en estas tierras, que ya ni siquiera son de pan llevar bajo la protección del dios Teleno, somos pacientes y pastueños en demasía; en esto sí que somos exagerados. Porque, a veces hermano, tendríamos que sacar a relucir eso de la memoria histórica , para copiar, digo yo. Cuando Pío Gullón, en los finales del XIX, desvió el ferrocarril del Oeste, mandatarios y pueblo de León quemaron su efigie en la plaza de San Marcelo. Bueno, hermano, a lo mejor el día 22 Papes arregla el desaguisado, aunque sólo sea con promesas. Nos queda el Lyda, si no hay tropiezos.