Diario de León

A pesar del paso del tiempo

Armellada rindió ayer tributo a dos religiosos de la localidad que fueron asesinados durante la Guerra Civil. Una placa en la iglesia recuerda a Antolín Martínez y Benito Rodríguez Tan

Una placa en la iglesia de Armellada recordará a los dos religiosos asesinados en 1936

Una placa en la iglesia de Armellada recordará a los dos religiosos asesinados en 1936

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Emilio Á. Prado - corresponsal | armellada
León

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Los religiosos Antolín Martínez y Benito Rodríguez, asesinados durante la Guerra Civil, recibieron ayer el homenaje de los vecinos de Armellada, después de que ambos fuesen beatificados por el Papa Benedicto XVI el pasado 28 de octubre. La junta vecinal de la localidad fue la encargada de organizar todos los actos para rendir homenaje a estos religiosos, que todavía tienen familiares en Armellada, algunos de los cuales acudieron a la cita de Roma. Una misa en el templo parroquial de la localidad dio el inicio a los actos organizados y, posteriormente, se descubrió una placa conmemorativa, que está colocada en el atrio de la iglesia. A todos estos actos tan sólo acudieron familiares de Antolín Martínez, el más joven de ellos, ya que cuando falleció tan sólo contaba con 21 años de edad, mientras que Benito Rodríguez tenía 63 años. El presidente de la junta vecinal de Armellada, Vicente Sevillano, asegura que casi nadie se acuerda ya en la localidad de los dos religiosos y que los recuerdos que existen de ellos «son los narrados por padres o tíos que en su día los conocieron». «La pedanía se sintió en la necesidad de rendir un cálido homenaje a estas dos personas y recordar también la sinrazón que vivió España durante aquel conflicto», remarca Sevillano. Antolín Martínez, religioso de las Escuelas Cristianas fue fusilado en Valdepeñas, en la provincia de Toledo el 18 de agosto de 1936 junto con otros miembros de su congregación religiosa. Benito Rodríguez era de la orden de los Agustinos y había sido director de la revista Ciudad de Dios y estuvo durante muchos años destinado en el monasterio de El Escorial. Fue nombrado prior y destinado a Palma de Mallorca el 11 de julio de 1936, aunque no llegó a tomar posesión de su cargo. Antes de emprender el viaje a las islas Baleares fue detenido en agosto y fusilado, en Paracuellos del Jarama, en noviembre de 1936, junto con otros 50 religiosos de su misma orden. A pesar del paso del tiempo y de que ya no quede nadie que los conociera en vida los dos religiosos serán recordados en su pueblo natal.

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