| Reportaje | San Esteban de Nogales prepara san Jorge |
Una hacendera para construir un puente
Los vecinos tuvieron que soportar varios aguaceros para construir la pasarela por la que la procesión del paloteo salva el Eria

Las lluvias de abril han teñido de verde las tierras de Nogales -a caballo entre León y Zamora, aquellas sobre las que, en otro tiempo, influyó el Monasterio de Santa María-. Por eso, por la necesidad de agua que tenía la tierra, en San Esteban no importó demasiado el sábado tener que construir el puente para la procesión de san Jorge, el patrón, entre chaparrones, aunque alguno obligara a dejar la tarea y buscar refugio. El río Eria, sobre el que se tienden dos tramos de troncos, apoyados en caballetes de madera que se clavan en el lecho de la corriente, bajaba con su bravura truchera, no con la calma de la sequía, que este año ha permitido aprovechar uno de los tramos que se construyeron para la última fiesta, el segundo en dirección a la ermita. Los vecinos derribaron el primero por su mal estado; aún se mantenía en pie, mientras que las precipitaciones de otros inviernos arrastraron puentes y puentes, como era normal. Las orillas y una isleta construida hacia la mitad del lecho del Eria, con material de éste, sirven de apoyo al paso de danzantes, amas de la virgen y devotos de la procesión. El número de vecinos que participaron en las tareas de construcción del puente varió según el momento del día. En ocasiones, aumentaba hasta superar la veintena, mezclándose quienes trabajan y quienes se acercaban para ver prosperar la labor constructiva. «Lo importante es que la máquina termine esta tarde», señalaba el regidor el sábado, mientras miraba al cielo, en referencia a la excavadora que ayudaba en las tareas -hace muchos años, se metían en el río carros como únicos ingenios en lo que apoyar el esfuerzo de los vecinos- sabedor de que aún queda tiempo para los remates. Pero, el puente quedó listo el sábado, pese a los aguaceros. Los troncos del puente se cubren con ramas para rellenar huecos y se alfombran luego con césped. El paso del río es espectacular, pero anecdótico en el conjunto de la fiesta de san Jorge, a la que su baile del paloteo confiere su singular carácter cultural. Un corzo para el pueblo La fiesta se celebrará el fin de semana que viene, y no el día de san Jorge, que cae este año el miércoles, con el fin de que los que tuvieron que dejar el pueblo puedan participar en las fiestas. La hacendera para construir el puente finalizó con una cena para todos los que quisieron asistir en la casa de cazadores, en la que la caza, el corzo, fue el plato principal.