Reportaje | JOSÉ MARÍA CAMPOS
La matanza, una tradición
La feria de Puebla de Lillo permitió degustar menús a base de productos del gocho

Momento en que se procede a limpiar el gocho para su posterior subasta pública en la feria de Puebla
Puebla de Lillo vivió ayer las XIII jornadas de la matanza, donde el principal acto fue la matanza y posterior subasta del gocho. El animal fue trasladado al exterior del recinto ferial donde había llegado ya muerto para evitar los problemas de la normativa sobre la matanza del gocho. Así que los voluntarios se limitaron a limpiar el animal ante la mirada atenta de los visitantes a esta feria de Lillo. La afluencia de público, respeto a otras ediciones, fue menor dada la mala climatología y que la estación de esquí de San Isidro no pudo abrir sus instalaciones. Tras la preparación del animal y su limpieza se procedió a la subasta del gocho que pesaba 200 kilos y salió con un precio de 300 euros. Varias personas mostraron interés en llevarse el animal, pero al final quedó en manos de Simón de Cofiñal que pujó hasta los 410 euros. Tal y como comentaba gente de la zona, «se lo lleva a buen precio y limpio que cada vez es más dificil encontrar gente que te ayude a matar el gocho». Por que a pesar de todo aún se sigue matando el gocho en algunas casas de la comarca.
Por lo que respecta a la feria en sí destacar la ausencia de autoridades para una inauguración, que no se produjo, y que en otras ediciones se realizaba a «bombo y platillo». Así el protagonismo se lo llevó Mario Conde que estuvo haciendo un recorrido por los stands de la feria. Los productos agroalimentarios de la comarca y la provincia se pueden adquirir en esta feria que hoy continuará abierta hasta las 20,00 horas.
Paralelamente se celebran las jornadas gastronómicas en los restaurantes con un menú a base de productos del gocho y que ayer tuvo una buena respuesta de público en los restaurantes de Puebla de Lillo, Isoba, Redipollos, Cofiñal y San Isidro.