Romería a La Virgen del Camino: El Viejo Reino rejuvenece su esencia
Una muchedumbre acompaña la tradicional romería a La Virgen del Camino y desborda todas las previsiones; la provincia entera se vuelca con la impronta del carácter leonés
Las fotos de la romería

La muestra más fiel del verdadero carácter leonés, la romería a la Virgen del Camino que centraliza cada año el programa de San Froilán, se ha convertido en una explosión de sentimiento y público, con una procesión de pendones de casi dos horas que ha sacado a la calle, no ya la capital, sino a la provincia entera.
Ya desde las 10:00 de la mañana comenzaron a formarse las primeras hileras en la subida de Trobajo del Camino. Improvisada peregrinación de romeros leoneses en comitiva kilométrica.
Cuando el coche policial que habría cortejo estaba entrando en la virgen del camino, todavía no habían comenzado a ponerse en marcha las últimas unidades a la altura del hipermercado.
Abría cortejo la Agrupación de Gaitas de La virgen del Camino, y a continuación formó por alguna dificultad el pendón de la localidad. Fue saludado por el saxofonista que cada año desde la terraza de su casa interpreta conocidas piezas. En este año, el himno a León.
Fresno del Camino, Robledo de la Valdoncina, Montejos del Camino, Valverde de La Virgen y otra parada para que los sones del saxofón se escuchara ‘Contentos de ser de aquí’.
La Sobarriba, Villaseca, Villarroañe, Valdefresno, Valdesogo, todos luciendo orgullosos sus pendones y lo mejor de su representación. A esas horas de la mañana, la temperatura empezaba a dejar de ser tan gélida.
Trobajo del Camino, Velilla de la Reina, Quintana de Raneros, Santovenia de La Valdoncina, y en todos los casos, el noble arte de portar el pendón, con más tino en unos supuestos que otros, pero con la misma ilusión como común denominador.
Adrados de Ordás, Villaquilambre, Cegoñal, Santa Colomba, Malillos… y el himno a León coreado a pleno pulmón por la concurrencia.
Valle de Mansilla, Onzonilla y Viloria. La larga hilera de pendones seguía creciendo y no tenía fin.. Villabalter,. Se notaba que a medida que iba creciendo el cortejo iba aumentando el ritmo de paso.
De más edad, de menos, nadie dejaba indiferente al paso del cortejo. La Robla. Sonido de, dulzaina, tamboríl y castañuelas.
‘Todos somos de León’ a golpe de saxofón cada poco. Azadinos, Sariegos, Pobladura, Campo y Santibáñez, Sariegos, y la exhibición orgullosa de la boina nueva “ que compré para los carros”.
Igueña, Robledo y ún pendonista en silla de ruedas, por culpa de una fractura en una pierna. Toralino y la misma ceremonia. Cada vez que desde el saxofón del balcón sonaba el Himno a León: exaltación de lo de aquí. Corbillos y la chanza: “ tu mujer está allí “. Y la respuesta ingeniosa: “ no, si lo que quiero es perderla de vista “
Huerga de Garaballes y Vullalis. El helicóptero de la Guardia Civil, a medio camino entre la vigilancia y el disfrute de las vistas aéreas del cortejo. Canales, Valdehorna, Ribaseca y los polos con los nombres personalizados. Grandoso, Valsemana, Santa Elena, Cistierna, Villamarco, Vilecha, Laguna de Somoza.
Valdésoino, la conductora del autobús que pita simpática desde el otro carril de la bajada, Villar de Mazarife, Zuares del Páramo, Bercianos, Renedo, Villambrán, Palazuelo, Nistal, Ardón, Valdesoino, Estébanez, y al fondo de la subida no se veía el final. Ya 63 minutos de cortejo.
La Cepedano, Astorga, Villarmera, Navatejera y la bronca del Guardia Civil y incapaz de convencer por las buenas, al conductor de que no puede pasar por donde quiere. Al final tiene que amenazar con sacar la libreta.
Orencio, San Román, San Martin, Cimanes, Santa Catalina, Santa Marina del Rey “ que dejamos la grande en casa porque pesa 75 kilos y fuimos capaces de llevarla a Castrotierra, pero esto ya es otra cosa”. Y así, millares y millares y millares de personas unidas a la devoción por el perdón y por lo leones.