Ponferrada siente la Soledad
Los hermanos de Jesús Nazareno estuvieron de nuevo acompañados ayer por los miembros del resto de las hermandades y cofradías en la procesión de Nuestra Señora de la Soledad. La lluvia que cayó incesantemente durante todo el día no impidió que definitivamente se celebrara esta procesión con más de 300 años de historia y que en sus orígenes organizaba la Cofradía de Santa Lucía, antes de desaparecer en el siglo XIX. Originalmente, la comitiva salía también en Viernes Santo, aunque en la década de los 50 se trasladó al sábado. Así, los hermanos volvieron a cantar la salve a la Virgen poco antes de llegar a la iglesia de San Andrés, frente al Castillo, durante el traslado desde la basílica de la Encina, donde fue encerrada ayer tras el Entierro.