Diario de León

CAPILLOS ARRIBA

Soledad, de blanco y negro

La Hermandad de Jesús Divino Obrero saldrá a la calle este Sábado Santo con su famosa Procesión de la Soledad y el domingo con la del Encuentro

La Hermandad de Jesús Divino Obrero saldrá a la calle este Sábado Santo con su famosa Procesión de la Soledad y el domingo con la del Encuentro

Publicado por
Pablo Rioja Barrocal
León

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Muere poco a poco la Semana Santa y con ella el hasta hace unos días aclamado rey. Lloran las tres Marías a los pies de la cruz y sólo el «padre, perdónales porque no saben lo que hacen» justifica a un pueblo que acostumbra a olvidar sus vergüenzas con celeridad pasmosa.

Y la madre, aunque ahora lo sea de una multitud, experimenta la soledad de quien pierde violenta e injustamente a la carne de su carne. Todo está cumplido.

Ese desconsuelo lo representa como pocos la Procesión de la Soledad, que organiza la Hermandad de Jesús Divino Obrero este sábado. Desde ayer, su equipo de montaje trabaja a contrarreloj en el traslado de las imágenes de su sede al Colegio de la Filial, donde se entronan y tapan. Pero uno de los momentos más singulares y desconocidos se vivirá a partir de esta medianoche, cuando vistan a la Virgen de la Soledad de riguroso negro en señal de luto. Este será el segundo año que procesione así. La idea surge del propio equipo y de nuevo, tras el éxito del año pasado, ha sido aceptada por el abad y el resto de papones y paponas.

A lo largo de la madrugada los 32 montadores se dividirán en dos turnos —uno hasta las 4.30 y el otro hasta el alba— para vestir las imágenes, colocar las flores y ultimar los detalles finales. Todo en un ambiente distendido, con los protagonistas deseando que se les vista despacio porque tienen prisa. Prisa por salir a las calles de León y también, por qué no decirlo, prisa por celebrar la resurrección.

Sin tiempo para saborear nada con demasiado gusto, al término de la procesión del sábado se afanan en organizar la del domingo, en la cual la misma imagen de la Soledad cambiará el negro por el blanco.

«Desvestimos a la Virgen, le ponemos el vestido negro bordado en oro, la toca granate, el manto negro bordado en oro y debajo el blanco».

Su hijo está vivo, ha reconstruido el templo en tres días como profetizó. Será a los pies de la catedral, en plena Procesión del Encuentro, cuando se le retire el manto negro y quede al descubierto el otro. El trabajo nocturno del equipo de montaje tendrá al fin su recompensa. Los hermanos se despojarán de sus capillos pues nada hay ya que esconder. Otro de los momentos importantes llegará con la ofrenda al cristo en San Martín, emplazamiento donde el público suele agolparse.

Y después, alegres por la buena noticia, retornarán a casa serenos y emocionados. El reino de Dios ha llegado ya.

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