SÁBADO SANTO
En vísperas otra vez

Una papona del Gran Poder en el acto de La Despedida, el Jueves Santo por la tarde en la Catedral
Será día de vísperas. Otra vez. Porque apenas empiece la tarde, que la ciudad descansa en sábado toda la mañana, quedarán horas para que acabe la Semana Santa, esa que en León dura diez días y parece apenas un suspiro.
Seguirá por la calle el aroma del incienso que dejó la ‘marea de los negros’, los papones de Jesús, bendito Nazareno, los del Dulce Nombre, a plena luz del día, convertido León en su Gólgota, y después, casi por las mismas calles, Angustias con la Pasión leonesa metida en una urna. Habrán callado ya las Siete Palabras y no habrá procesión que pase de mañana por este León de Sábado de Gloria, apagada la luz de los velones, la túnicas aguardando en casa.
Dicen que el cielo no dará tregua, que se ha cansado de otorgar tanta esperanza a los papones de León, dicen que se abrirá en negro y lloverá toda la lluvia, que empapará en agua las lágrimas de los del Desenclavo, de los del Sepulcro, de los de Jesús Divino Obrero.
Debería de tener piedad el cielo y dejar que bajen del madero al Jesús del Desenclavo, que la ciudad guarde silencio, que es momento de emoción y sentimiento. Debería dejar que se puje con solemnidad a la Soledad y el fuego purifique las calles y anuncie la Vigilia Pascual.
Debería dejar que el Sábado sea santo de verdad. Antes de que cambie la hora, el nuevo día se anuncie más corto y en la frontera entre la noche y el día, las campanas repiquen en toda la ciudad anunciando que ya sólo queda El Encuentro, el del domingo, en la Catedral, y que León está otra vez en vísperas. Ay.
Que las sombras se hagan calle… y la calle Procesión.
Que las sombras se hagan Ronda, la Ronda se haga calle, y la calle Procesión.
JAVIER FERNÁNDEZ ZARDÓN
LAS PROCESIONES DE HOY EN LEÓN
