La Pasión multitudinaria
Las procesiones de Las Palmas y de la Virgen de los Dolores inundaron las calles de fieles, de público y de fervor

Una pareja observa a la Virgen de los Dolores desde un balcón
La cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, o de Las Palmas, partió ayer en procesión con el paso de La Borriquilla de su nuevo cabildo, para alcanzar a media mañana la plaza Mayor, abarrotada de fieles, en la que el obispo, Camilo Lorenzo bendijo las palmas y ramos. Los hermanos que, en algunos casos, estrenaban también nueva botonadura verde en sus túnicas, reorganizaron después el cortejo para enfilar el camino a la catedral, donde tendría lugar la misa. El conjunto escultórico, realizado por Ángel Rodríguez y Puente en Santiago de Compostela entre los años 1944 y 1945, iba portado por 84 braceros que caminaban al ritmo solemne de la banda que seguía al paso, custodiado por agentes de la policía local. Como es habitual, el trono lucía adornos florales y frutales que daban un toque de color a las tallas, que iban precedidas de numerosos fieles y cofrades que sujetaban en sus manos palmas y ramos. El cabildo de la catedral encabezado por el prelado, la corporación con el alcalde, Juan José Alonso Perandones, al frente, y el resto de autoridades, junto a la banda de cornetas y tambores de la cofradía de la Vera Cruz y las presidencias del resto de hermandades, completaban la comitiva. Si la cofradía de Las Palmas tuvo, como es habitual, el tiempo de cara para sacar su desfile a la calle, la archicofradía de Nuestra Señora de los Dolores pudo por fin sacarse la espina de haber tenido que acortar el recorrido el año pasado y suspenderlo el anterior por la lluvia. Pese al frío, la hermandad pudo cumplir con el fervoroso trayecto en el que la Dolorosa, obra del año 1705 de José de Rozas, que sigue fielmente el modelo de Juan de Juni para la cofradía de las Angustias de Valladolid, paseó derrumbada de dolor sus siete cuchillos. Medio centenar de braceros vestidos con traje y a cara descubierta mecieron su pena al ritmo de la música interpretada por la banda municipal, y con el acompañamiento de numerosos devotos de la imagen, mientras la banda de gaitas Sartaina abría el fúnebre cortejo. Las socias de la archicofradía estrenaron para la ocasión atuendo negro. Esta noche, la cofradía Damas de la Virgen de La Piedad procesionará su imagen titular y el Cristo Cruficado, en un desfile que partirá a las 22.30 horas del santuario de Fátima y que llegará hasta la catedral por Lorenzo Segura.