Diario de León

Vecinos y turistas arroparon el acto del Perdón ante el Locus Apellationis de la Catedral leonesa

León renueva la pasión ante el Perdón

Bernabé Espinal, el reo indultado este año, desfiló con la cofradía con la túnica franciscana

Ramiro

Ramiro

Ana Gaitero
León

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Con frío, flores y música, al compás de la saeta del Cristo de los gitanos , se reunieron ayer ante el Locus Apellationis -lugar de justicia- de la Catedral leonesa los pasos y hermanos y hermanas de la cofradía del Santo Cristo del Perdón para arropar al reo indultado este año por su mediación, el boliviano de 66 años Bernabé Espinal Mamatí. Miles de vecinos y turistas, y las voces del Orfeón Leonés, dieron calidez a uno de los actos más emotivos de la Semana Santa leonesa, que atrajo, también, a un nutrido grupo de políticos, encabezados por el delegado del Gobierno, Miguel Alejo. El alcalde de la ciudad, Mario Amilivia, fue el encargado de leer el decreto del Consejo de Ministros que acordó el indulto del reo, condenado a cinco años y seis meses por un delito contra la salud pública. Hasta el momento de su libertad, Bernabé Espinal había cumplido más del 50% de la pena, como se exige en los expedientes de indultos ordinarios. «Venimos aquí no a reclamar justicia, sino a pedir misericordia», recordó el abad, Ángel Luis Carbajo, antes de dirigirse con los otros hermanos hacia el portalón del seminario mayor donde esperaba, impaciente, el preso indultado. El obispo de León, Julián López, recibió al perdonado con una reflexión en torno a las palabras de San Pablo a los cristianos de Roma - «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?»- y del papa Benedicto XVI: «El amor apasionado de Dios por el pueblo y por el hombre es a la vez un amor que perdona». El Locus Apellationis -escultura del atrio de la Catedral ante la que León impartía justicia en el siglo XI- y la imagen del Cristo del Perdón, paso titular de la cofradía, obra del escultor Ángel Estrada realizada en 1966, se erigieron entre el reo como símbolos de la justicia humana y la misericordia divina que se aunan en la tradición de la cofradía leonesa. Con túnicas y austeridad franciscana, los hombres y mujeres anónimos cumplieron un año más «su anhelo más ferviente desde la fundación de esta cofradía, dar libertad a un penado de la justicia». El peregrinaje penitencial, que se inició cerca de las seis de la tarde en la calle Corredera, llegó a las nueve a la plaza de Regla, con las últimas luces del martes santo. Pero, después del Perdón, aún quedaba el largo camino hasta la parroquia de San Francisco de la Vega, sede canónica de la cofradía fundada en 1964 en torno a los barrios ferroviarios de el Crucero y la Vega. Actualmente cuenta con 850 cofrades, hombres y mujeres que en su mayoría viven o proceden de estos barrios antaño periféricos. El cortejo iba encabezado con el paso de la Condena de Cristo, el de más reciente factura, que pesa más de dos toneladas y es pujado por 86 cofrades, entre ellos una docena de internos de la prisión de Mansilla de las Mulas que destancan por «su buen comportamiento» y para los que la cofradía solicita permisos extraordinarios en colaboración con el programa de acogida y tutela de Cáritas Diocesanas. Este año el paso, obra de Manuel López Bécker, también fue pujado por hermanos de las cofradías de Cristo del Gran Poder y Santo Cristo de las Bienaventuranzas. Se trata de un paso de misterio de tribunal que supone una novedad en la pasión leonesa, pues representa a Jesús preso en el momento en que Caifás y el Sanedrín, representado por Anás y José de Arimatea, le condenan a muerte bajo la acusación de blasfemo. El segundo paso que entró en la plaza fue el santo Cristo del Perdón, que representa un expolio con Cristo arrodillado ante el Padre y la cruz tendida ante él. Es pujado por 88 braceros. El Cristo de la Esperanza, que pujan 59 jóvenes de la cofradía entre 14 y 17 años, precede al paso de María de la Paz, de Amado Fernández, que representa a la madre de Cristo en su soledad y es pujado por 98 braceras. «Antes estaba nervioso, ahora estoy tranquilo y agradecido; me alegro mucho, muchas gracias» BERNABÉ ESPINAL Preso indultado «El amor apasionado de Dios por su pueblo y por el hombre es a la vez un amor que perdona» JULIÁN LÓPEZ Obispo de León «Venimos ante el Locus Apellationis no a reclamar justicia, sino a pedir misericordia» ÁNGEL LUIS CARBAJO Abad del Perdón

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