Rigor y gracejo a manos llenas
El leopardo de Atlas.
´Salsero´ y otras andanzas
Francisco Purroy. Edilesa (col. «Pasos literarios»), León, 2010. 256 pp.
Van siendo frecuentes en el panorama español las obras de divulgación científica, una tarea pendiente de las instituciones y los grandes investigadores. Con más frecuencia de la deseable, estas obras se escoran o bien hacia una visión de excesivo rigor científico o hacia una divulgación de excesiva superficialidad. Frente al peligro de esos dos extremos, esta obra de Francisco Purroy resulta modélica. Casi una miscelánea en lo científico, la obra viene a ser una autobiografía científica del autor. Desde sus años infantiles muestra una intensa afición por el mundo natural, como se observa, por ejemplo, en que ya en su adolescencia pida a Los Reyes la guía de conocimiento de las aves de Europa de Roger Pettersson, logro que le lleva a recordar: «y me sentí feliz». Esta vocación innata llevará emparentada afortunadamente la formación científica en Madrid con el eminente ornitólogo Francisco Bernis y con Javier Castroviejo, representantes de la ciencia tradicional, que armoniza saberes diversos, como se observa en el estudio de las las etimologías en las que critican a Joan Corominas. Resulta curiosa y, sin duda, muy interesante, la complementación de la visión científica rigurosa y el trato con las criaturas humildes, de extracción rural: bicheros, furtivos, tramperos y expertos en el arte del trasmallo facilitan al autor una mirada nueva e inesperada de la naturaleza. No falta la relación con la comuna hippy de Matavenero, alguna de cuyas integrantes es protagonista indirecta de una curiosa experiencia asnal. Toda esta apasionada entrega a la ciencia o ello se enriquece con la condición personal de Francisco Purroy, hombre de espíritu moderno y comprometido con el medio ambiente, en una actitud de verdadero compromiso con el ecologismo, origen de considerables disgustos.
El aspecto del saber teórico se complementa de forma admirable con el trabajo de campo, algunas de cuyas experiencias son el contenido de esta obra. Es el caso, por ejemplo, del descubrimiento del oso «Salsero», existencia que no se admitía en los medios científicos. Lo mismo ocurre con dos largos viajes descritos con detalle en el libro. El primero de ellos («La aventura equinoccial») describe un largo viaje por Ecuador y el segundo «Buscando un felino extinto» que, con el título de «El leopardo del Atlas» sirve de título a la presente obra. Este último, el de mayor extensión, se convierte en un modélico libro de viajes por tierras de Marruecos, donde el documento humano desplaza en ocasiones a la visión científica.
En correspondencia con esta visión científica discurre su forma de expresión. En un tono sencillo, de gran amenidad, Francisco Purroy va desgranado sus experiencias, pero sobre todo sus emociones con un estilo llano, directo en el que, junto a la inexcusable abundancia de tecnicismos científicos, saltan recias y rotundas formas del más rabioso coloquialismo. Es la feliz confirmación del viejo estilo: «escribo como hablo».
FRANCISCO PURROY: Ver Filandón, números 1.013: 23 de julio de 2006