Diario de León
Publicado por
J. E. MARTÍNEZ
León

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Las montañas de León en el Quijote de Cervantes

José Antonio Llamas. Prólogo de José María Merino. Ed. Diputación de León / Instituto Leonés de Cultura (col. Breviarios de la Calle del Pez), León, 2010. 346 pp.

E l poeta J. A. Llamas se ocupa de «expurgar las múltiples referencias del Quijote relacionadas de algún modo con personajes, paisajes, o textos, relativos a León, y en concreto a sus montañas», donde Cervantes sitúa «su Arcadia Feliz». El propio Llamas aclara el género de su investigación: «No es historia, pues, ni es ensayo, lo que he pretendido, sino ficción sobre la ficción, llámese como se llame». De este modo, Llamas fue engordando su libro con lecturas y re lectura s, anotando y contrastando la materia leonesa en el Quijote cervantino, organizándola en seis capítulos sobre otros tantos personajes o libros sobre los que hay alusiones cervantinas.

El primero cronológicamente es Bernardo del Carpio, cuya relación con las montañas de León se debe al encierro de su padre en el castillo de Luna, dada la cosecha de romances referidos a las hazañas del héroe medieval. El segundo, don Suero de Quiñones, el caballero que protagonizó la pundonorosa, a la vez que estrafalaria gesta del «Paso honroso». El capítulo siguiente alude a la Diana de Montemayor, nuestra modélica novela de pastores cuya acc ión transcurre en las ori llas del Esla y que gustó a Cervantes, siempre que se expurgara algún episodio fan tástico «y cas i todos los versos mayores». El capítulo cuarto se centra en el Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada, libro que Cervantes tacha de mentiroso, y el quinto al León de España de Pedro de la Vezilla Castellanos que en el famoso escrutinio quijotesco, con «rigurosa sentencia», acabó en el fuego. Quizá el capítulo más sugerente e imaginativo sea el último, referente al Capitán Cautivo, que Llamas identifica con «un leonés de nombre Antonio Sosa, natural de las montañas de León y que estuvo en la batalla de Lepanto y corrió la misma mala suerte de ser cautivo en Argel, por el mismo tiempo que don Miguel, de quien fuera amigo si no compañero de estudios en Madrid con el maestro López de Hoyos h acia 15 68». Lo más sugestivo del asunto es que Llamas entronca con buenas razones a este Capitán Cautivo con los Sosa de Vidanes (patria chica del padre Isla y del propio Llamas): Si non è vero...

Libro novedoso, impulsivo, imaginativo, sugestivo, lleno de intuiciones, pues como dice Merino en el excelente prólogo que lo presenta, Llamas es un excelente poeta y «el don principal de los poetas es esa intuición misteriosa que les permite ver las formas de lo oscuro, las palpitaciones de lo inerte, los colores de lo invisible». El poeta intuyó lo que de «materia leonesa» hay en el Quijote, y «esta materia, que abunda tanto en sugestivos personajes reales y ficticios como en lances y aventuras, constituye el núcleo de este libro».

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