AUTORES LEONESES
Efectos creativos del «Skrtquo»
El libro de las
horas contadas
José María Merino. Ed. Alfaguara, Madrid, 2011. 206 pp.
Sólo un escritor con la maestría de José María Merino puede enfrentarse, una vez más con éxito, a mundos oníricos y extraños. Y sólo así se explica la invención de skrtquo , onomatopeya aproximada a la realidad que se adentra en el cuerpo de Pedro, el protagonista: «De repente, ayer sintió que el calor atravesaba su costado y que el fulgor entraba dentro de él, lo llenaba hasta hacerle sentir un ahogo de luz, mientras a la vez resonaba en su pecho un poderoso y armónico sonido: Ssscretcuo: no sabe reproducirlo de otro modo». (p. 29).
La situación de Pedro «escritor de ficciones», es delicada: le han diagnosticado una grave enfermedad y deberá someterse a una delicada intervención. A pesar de ello, con el apoyo de su esposa Mónica, Pedro intuye que «el tiempo acotado de forma implacable que lo esperaba hasta la intervención no era un plazo superfluo, inútil…» (p. 30). En esta situación Pedro trata de dar sentido al tiempo incierto del que dispone, escribiendo El libro de las horas contadas , que incluye narraciones clásicas y piezas literarias. La creación presenta por tanto un doble aspecto: como recuperación del tiempo perdido y como terapia psicológica. El pasado retornará en forma de recuerdos, tergiversando a veces la realidad, como ocurre en la primera secuencia «El meteorito», protagonizado por el narrador, su esposa Mónica y su primo Fran, personajes principales del libro. En ese tiempo del ayer se sitúan otras escenas como las aficiones pictóricas de Mónica, recreadas con un hondo simbolismo, junto a evocaciones de momentos de amor. No falta el recuerdo de Noemí, la esposa, muerta, de Fran, cuya presencia reaparece de forma inquietante y misteriosa en diversos pasajes.
En este mundo del presente, la situación psicológica de Mario fructifica en resultados literarios diferentes. Los distintos pasajes referidos a la vida familiar se complementan con los estrictamente creativos, presentados con títulos en cursiva. La temática es variada, pero la creación y el mundo de los sueños predominan sobre lo demás.
En lo familiar, Mario intensifica sus lazos de afecto con Mónica, con Fran, con las hijas y, especialmente con su nieta Ana. Además de una llamativa clarividencia, la niña está dotada de un don especial, una suerte de telepatía creativa con Mario, su abuelo. El capítulo último, «El innombrable» resulta, desde esta mirada, inquietante. La niña transmite al escritor una orden rotunda, de parte de un alienígena, protagonista de uno de los relatos anteriores. La honda impresión del personaje deja anonadado al escritor que, sin embargo, recupera el poder de la creación ¿O no? Las últimas líneas de la obra dejan una extraña sensación de desasosiego en ese final redondo, de excelente aprovechamiento metaliterario, recurso muy apreciado por José María Merino.
El lector nada sabe del de-senlace de la enfermedad del escritor, pero sí tiene el convencimiento de que llega a la página final de una obra plagada de atractivos enigmas, personales y creativos.