Diario de León

Publicado por
JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
León

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Los días del reloj

Lisette Clavelo. Ediciones Extramuros, La Habana, 2011. 72 pp.

Lisette Clavelo es una poeta cubana nacida en La Habana en 1956. Su último libro se titula Los días del reloj . Un título así nos remite al asunto del tiempo y acaso también al silencio entre campanada y campanada del reloj que va marcando el transcurrir vital. Y, en efecto, «fugacidad» es la primera palabra que aparece en el poemario: «Fugacidad del pie sobre la tierra». Después, el poemita (cuatro versos) destierra puntos y comas y, a cambio, crea espacios de silencio. Son los huecos del pensar, de la vibración interior, de la pausa momentánea del sentido para permitir la resonancia emotiva de las palabras, palabras que no definen ni precisan, sino que operan a modo de golpes de luz o de sombra que hieren las cuerdas interiores y se van: también las palabras participan de la fugacidad de todo, quedando sólo «la huella» de lo que se ha ido.

El poema breve –como lo son todos los de Los días del reloj — prefiere sintetizar sus varios sentidos, o acaso ahondar en uno de ellos sin perderse en las palabras innecesarias. La densidad significativa provoca indudables dificultades para el lector, que se debe dejar ganar por la expresión lapidaria, a modo de graffiti sobre la página. El poema breve no narra ni explica. Son palabras que, al irse, quieren dejar su estela, su rasgo que acabará también difuminándose, como «el galope de un caballo que no existe». Al fin, lo que importa no es la hojarasca, sino la raíz, y la raíz es, más que la vida en abstracto, el hecho mismo de vivir. La raíz habita dentro de la tierra, dentro de uno mismo, donde también mora la soledad, expresada de muy diferentes modos: «abrazo de nadie», «llevé agua a los labios / y nadie estuvo en ellos», «han zarpado los sueños», «helada sequedad la de tu lengua / sin beso sin piedad», etc. Ese sentimiento de soledad o de vacío en otros poemas se refleja en negaciones como el «nadie» o el «sin» en los versos trascritos. Acaso el sentimiento de vacío interior lleve a la búsqueda que aparece en varios poemas: búsqueda de amor, de calor interior, de algo inconcreto como los sueños o el deseo: «A galope me iría en un caballo / pero sólo puedo escuchar el viento». Pero no todo es vacío; también hay versos de afirmación: «Existe sí una rosa / contra la que no puede el viento». Al fin, la vida es ese vaivén entre el sueño y la soledad.

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