POESÍA
La palabra, rosa de nadie
las visiones José Luis Rey XXV Premio Tiflos de Poesía, Visor, Madrid, 2012. 118 páginas.

El proyecto de La luz y la palabra , en dos tomos (2001 y 2009), con los dos libros siguientes, La familia nórdica (2006) y Barroco (2010), han consolidado a José Luis Rey (Córdoba, 1973) como uno de los poetas de su generación con horizonte más despejado hacia nuevas aventuras de la palabra. Goza de la fantasía que a otros les falta y sabe del valor del ritmo, el pulmón de la poesía, que muchos poetas de hoy ignoran.
Se ha dicho que su poesía es un realismo visionario. El poeta lo reafirma en el título mismo de su nuevo poemario, Las visiones. Entre los significados que de la palabra «visión» da el diccionario académico, tomamos la siguiente: «Creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera». Conviene esta definición, por ejemplo, a los juegos del niño, capaz de galopar sobre un simple palo. El poeta cordobés torna, en efecto, hacia aquel mundo de la infancia en muchos poemas: «Cuando te miras al espejo vuelve / el niño que yo fui, para esperarte». Las imágenes del pasado persisten en la memoria no como materiales inertes, sino como artefacto dinamizador de la creación lírica. El futuro, por otro lado, no otra cosa puede ser que la imagen que de él nos formamos. Un hermoso poema es Zarpando: « Si ahora tiendo las sábanas qué pronto / zarpará la terraza hacia otros mundos»; todo el pasado va quedando atrás a medida que ese barco de vela se adentra en el mar de lo desconocido, pero acaso soñado. Los sueños son también, en esencia, visiones creadoras de mundos posibles. El sueño es la corriente subterránea que alimenta la fantasía: el poema titulado Las tropas napoleónicas atraviesan mi cuarto es un ejemplo espléndido del poder de los sueños en la configuración de mundos imaginarios. Acaso sea el amor el más alto de los sueños, y el que origina el canto más encendido y apasionado del poemario: Laura y la luz de luna. En otro sentido, del contraste entre la realidad y los sueños brota la ironía en algunos poemas.
El poeta parte de lo real, pero la visión lo lleva a lo irreal, en todo caso a una realidad trastocada por la imaginación o por la fantasía. Es la realidad fantaseada la que deviene poesía en la pluma de José Luis Rey, el cual, con su andadura rítmica endecasilábica, prueba que la singularidad no reside en cortar la prosa para que parezca verso libre, sino en otra libertad, la de la imaginación, para que «las piedras del mundo / se levanten y vuelen».