Rostro pálido recupera el color
piel roja Juan Gracia Armendáriz Editorial Demipage, 266 páginas

Juan Gracia Armendáriz conoce de sobra el olor a desinfectante y «humanidad doliente» de los hospitales. Después de recibir un trasplante de riñón que le duró 21 años, tuvo que estar tres años y medio enganchado a una máquina de diálisis. Hasta que por fin llegó hace unos 16 meses un segundo injerto y pudo escuchar la trepidación de su orina contra el inodoro. Atrás quedaron la obsesión por los niveles de creatinina, las acechanzas de la fiebre y las traiciones de la tensión arterial.
Dejó por fortuna de ser un hombre de tez cenicienta y enfermo. Esa experiencia quedó plasmada en el libro Diario de un hombre pálido, uno de los títulos con mejor acogida en 2010. Ahora, con la salud recuperada y el rostro de buen color, publica Piel roja ( Demipage), un dietario en el que cuenta las peripecias de su ansiada operación, la muerte de su padre, sus amores y el atentado de ETA contra la finca familiar, entre otras muchas cosas. La limpieza de la sangre para los enfermos desprovistos de la función renal es un proceso no exento de contratiempos. Para superar el tedio y la adversidad hay que pertrecharse de lecturas, música y buena dosis de sentido del humor. Gracia Arméndariz tuvo que someterse a sesiones que sumaban 12 horas a la semana. De esa servidumbre fatigosa extrajo una conclusión: «Tenemos una capacidad de aguante enorme, y la historia lo demuestra. Podemos aguantar mucho, muchísimo, más de lo que creemos». No en vano, Piel roja se abre con una cita de Primo Levi, el escritor judío que sobrevivió al holocausto. Sin pasar por ese terrible calvario, el escritor ha sobrellevado momento muy duros.