Diario de León

Un oxímoron como título de una buena novela

cierra los ojos y mírame Ana Galán y Manuel Enríquez Destino, 2012. 304 páginas.

Publicado por
nicolás miñambres
León

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No es un factor determinante a la hora de calificar una obra, pero sí debe tenerse en cuenta la condición de invidente, de Manuel Enríquez, situación que no le impide una vida absolutamente normal. A ello se une la particularidad creativa de la novela, escrita en colaboración con Ana Galán. Nacida en Oviedo, vive en Nueva York desde 1989, donde ejerce como traductora y editora. Como Manuel Enríquez es veterinaria, con dedicación especial a los perros guía. El detalle no es baladí: la relación personal entre David y Rosa, los protagonistas, surge en buena medida por la presencia de Kits, el perro que, criado y educado por Rosa, orienta la vida de David.

Su condición canina queda trascendida al comprobar el nexo casi humano en que se transforma entre ambos. Todo ello sin olvidar que la obra esconde el secreto deseo de los autores de que la sociedad sea consciente de la milagrosa ayuda que un perro de esta condición puede ofrecer a seres invidentes.

El comienzo de obra anticipa una historia con final feliz, pero ello no quiere decir que la obra carezca de interés. La perspectiva humana de David y Rosa es distinta, especialmente la de Manuel Enríquez, trasunto real del protagonista, pero la sumisa inteligencia de Kits dota a las páginas de un ritmo dinámico e inesperado.

La mirada literaria de David y Rosa (que abarca desde el 10 de agosto de 2010 hasta junio de 2012) contribuye al progresivo descubrimiento del mundo desde la ceguera, activo por David y compartido por Rosa. Este mundo, descrito con un estilo de límpida sencillez, hace de Cierra los ojos… una obra original y plena de atractivo lector.

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