Diario de León

Crónica del primer mapa de la provincia

l. Un libro desvela la azarosa gestación de la cartografía leonesa. antonio reguera, patrocinio garcía y pilar durany muestran las cartas y bosquejos en los que se apoyó tomás lópez para retratar el león del siglo XVIII

La imagen muestra, reunidos, los diferentes mapas de López sobre las zonas que hoy forman León

La imagen muestra, reunidos, los diferentes mapas de López sobre las zonas que hoy forman León

Publicado por
emilio gancedo
León

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Resulta curioso, a nuestros ojos modernos, comprobar cómo trabajaba Tomás López (1730-1802), considerado uno de los padres de la cartografía patria y autor del primer Atlas Geográfico de España . Este madrileño, desde su gabinete capitalino, enviaba centenares de cartas por todo el territorio nacional —principalmente a los curas párrocos— con cuestionarios sobre los tipos de suelos, las producciones agrarias o la existencia de montañas, ríos o bosques en sus respectivas jurisdicciones, así como la demanda de que le enviaran un bosquejo (o borrón ) de las mismas, esto es, un mapa casero en el que retrataran, a mano alzada, sus pueblos, caminos y accidentes geográficos más notables. Una vez con toda esa información en su poder, componía mapas que le reportaban no pocos beneficios.

Ahora, la Universidad leonesa ha publicado el libro Relaciones geográficas de la provincia de León , un libro firmado por el catedrático Antonio T. Reguera y las profesoras María del Pilar Durany y Patrocinio García, y que contiene todas las cartas que mandara López a sacerdotes y a otros representantes de las fuerzas vivas del León de la época, con sus correspondientes respuestas y los esquemas o croquis reenviados. Una recuperación de relaciones datadas entre 1767 y 1799 que incluyen numerosísimos detalles y que por lo tanto no sólo tienen interés para los cartógrafos e historiadores, «también para antropólogos, lingüistas, para todos los investigadores y personas interesadas en la vida social de la época», advierte Antonio T. Reguera.

Y es que en las cartas ahora rescatadas, ordenadas y ofrecidas al público se esconden ‘joyas’ como la respuesta de Vicente Álvarez, cura de Otero de los Dueños, toda ella en décimas rimadas, con una que dice: «En esta villa fatal/ hay un convento de monjas/ Bernardas, que son esponjas/ de la sustancia rural». O la de Leandro Garza, de Carracedo, cuyo delicioso mapa (que adjuntamos a la izquierda) incluye un gran encinal entre Camponaraya y Dehesas y donde avanza una explicación para el topónimo Fabero : «Es un llano destinado para siembras». Otros incluyen errores de bulto, como el de Almanza, que llama al río que pasa por su villa... Esla.

Sea como fuere, los mapas que sobre León y sobre el resto de España diseñó Tomás López constituyen «la primera cartografía con pretensión de exhaustividad de la historia de España», explica Reguera, quien recuerda que el madrileño aprendió en Francia la técnica cartográfica y que ejerció siempre con el aval real (era geógrafo de los dominios de Su Magestad ). En un tiempo en el que aún no estaban fijadas las provincias tal y como hoy las conocemos y se arrastraban complejas divisiones desde época medieval (arciprestazgos, jurisdicciones reales, de señorío, eclesiásticas...), la labor de López fue muy importante para poner ‘orden visual’ en un país que estaba al borde de la superación del antiguo régimen —cuando España no era sino una suma de reinos, partidos o señoríos— y próximo a alcanzar la idea política, moderna, de nación, «que se materializaría jurídicamente en Cádiz». Y a pesar de que López apenas realizó trabajo de campo y su labor es tachada de poco científica, produjo cantidades ingentes de mapas y a su muerte sus hijos publicaron ese gran Atlas que es su principal legado.

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