Agitadores de un combinado de versos con limón
l. . Iniciativas como el Premio Leteo, Poesía en el Órbigo o Versos en Busmayor resisten la crisis y se consolidan. se dice que león es tierra de escritores (entre otras cosas), pero de nada sirve si la magia de las palabras no llega a los lectores. para eso están los festivales literarios que año tras año se organizan por toda la provincia

Los festivales no serían posibles sin sus agitadores-organizadores. Muchos son escritores
Llevan la poesía a los bosques y la refrescan en la orilla de los ríos. Llenan con las historias de novelas y cuentos los salones de actos de pequeños pueblos que el resto del año son un desierto cultural que barre el viento de la despoblación. También son los culpables de que Paul Auster conozca la morcilla de León y de que Martin Amis no pueda olvidar la belleza nocturna que despliega la catedral pasada la medianoche. Son los organizadores-agitadores-fundadores del cóctel literario leonés: lecturas y jornadas culturales que descubren la magia de las palabras en rincones a veces olvidados y traen a la provincia lo mejor de la literatura de dentro y fuera de nuestras fronteras.
Se trata de los impulsores del Premio Leteo, de los Versos en el Hayedo de Busmayor, de Poesía a orillas del Órbigo, de las Tardes Literarias de Bembibre, de Poesía para Vencejos y otros encuentros donde se recitan versos, se hacen filandones y se habla de los mundos a los que se huye cuando se abre un libro. Y tienen nombres propios: Saravia, Busmayor, Cuenya, Pollán, Martínez y tantos otros que ponen toda su ilusión en hacer de la literatura el combinado perfecto para aquellos con sed de fantasía y metáforas.
«Yo no sé cómo ha funcionado esto. Éramos un grupo de chavales que íbamos de los dieciséis a los veintitantos años, nos autofinanciábamos nuestras publicaciones y nos pasábamos las tardes doblando folios impresos en los sótanos de mi librería». Así es como recuerda Rafael Saravia los inicios del Club Leteo, que organiza el premio literario más importante de la provincia y que, a pesar de no tener dotación económica, ha traído hasta León a escritores como Paul Auster, Amélie Nothomb, Martin Amis, Fernando Arrabal o Juan Gelman.
Su primer galardón fue para Antonio Gamoneda. «No teníamos dinero y cuando queríamos conocer a un autor teníamos que ir a Madrid o a Barcelona, así que nos dijimos que si Mahoma no iba a la montaña, nosotros iríamos a Mahoma». Y así empezaron a invitar a León a los profetas de las letras, tanto nacionales como internacionales. «Recuerdo que cuando vino Arrabal e íbamos a comer, nosotros nos pagábamos nuestro plato y poníamos un bote para invitarle a él», explica Saravia.
El primer año comenzaron con una ayuda de la Universidad de 13.500 pesetas, después llegaron algunas partidas del Ayuntamiento de León y la Diputación. Y hasta ahora, cuando el Club Leteo no sólo organiza su premio homónimo sino que tiene una colección de poesía, otra de narrativa y una revista: The Children’s Book of American Birds .
POESÍA Y NATURALEZA
La poeta Carmen Busmayor no sólo ha creado un festival poético en su pueblo —del que toma su apellido literario—, además lo ha convertido en una auténtica fiesta de verano (sí, con su orquesta y su paella y sus gaiteros). Los Versos en el Hayedo de Busmayor se celebran en este hermoso bosque el primer sábado de agosto y este año cumplen su quinta edición.
La idea surgió cuando en 2009 a Carmen Busmayor se le ocurrió presentar su poemario sobre escritores suicidas: Historias de la fatal ocasión , bajo la sombra de las hojas de las hayas, para lo que contaba con un grupo de amigos poetas. Desde el primer momento tuvo el apoyo del ayuntamiento y su alcalde, Alfredo de Arriba, y de la junta vecinal. También, hasta 2011, del Ministerio de Cultura a través de la Dirección General del Libro, que dirigía el leonés Rogelio Blanco. Ahora la crisis se ha llevado por delante esta financiación, pero continúa el apoyo del municipio y algunas aportaciones del Instituto de Estudios Bercianos, el servicio de Cultura de la Junta y el Consejo Comarcal del Bierzo.
La lectura de versos en Busmayor reúne cada año a cientos de personas que buscan acomodo en tocones de árbol, piedras y sobre la hierba para disfrutar de una singular mezcla de poesía y naturaleza. Carmen Busmayor defiende además con uñas y dientes la valoración del trabajo cultural.
«El año pasado ya les dije a los poetas que no había un céntimo para nadie y que tendrían que correr con sus gastos. Ellos estuvieron de acuerdo, pero no me parece muy justo porque no se ve nunca mal que se pague a los músicos por ir a una fiesta, pero cuando se habla de poetas parece que la cosa cambia», declara.
Sea como sea, a pesar de las dificultades económicas (y otras muchas), los promotores de estos actos culturales tienen un combustible que nunca parece agotarse: la ilusión. «Es muy importante hacer cosas así en pueblos pequeños. A las lecturas no van académicos sino gente de a pie, hay de todo. Y esa variedad es lo mejor». Tomás Néstor Martínez, profesor y Premio de Investigación Literaria Gerardo Diego, es quien hace esta afirmación. Y él lo sabe bien porque cobija bajo el ala nada menos que tres actos literarios en la provincia: Poesía a orillas del Órbigo, que se celebra todos los viernes de julio; las jornadas En otoño narradores, en Veguellina los meses de octubre, noviembre y diciembre y las Tardes de Autor de Bembibre (desde este año Tardes Literarias de Bembibre y dirigidas por el también escritor Manuel Cuenya).
Por esta última localidad han pasado durante estos años escritores como Luis Alberto de Cuenca, Espido Freire, Blanca Andreu o Diego Jesús Jiménez, mientras que Veguellina ha sido visitada por los poetas Antonio Colinas, Tomás Sánchez Santiago, Javier Lostalé o Elena Santiago. «Los poetas son fáciles de convencer en verano», ironiza Martínez.
Cuenya también se desdobla y organiza encuentros literarios en su pueblo, Noceda del Bierzo, coincidiendo con la Fiesta de las Chanas, en agosto. «El primer año me lancé. Hacía tiempo que me apetecía reunir a una serie de escritores y siempre he tenido al apoyo del colectivo cultural La Iguiada», explica. El ayuntamiento cede el local y el tercer año también colaboró económicamente. «Recuperamos la tradición del filandón y nos reunimos alrededor del fuego sagrado de las palabras. Damos a conocer a autores leoneses y también de otros lugares. El público que va, repite». En este encuentro han participado escritores como Miguel Ángel Curiel, Pilar Blanco, Ricardo Virtanen, Raquel Lanseros, Ester Folgueral o Fermín López Costero.
Pero no todas las iniciativas están resistiendo bien la debacle económica. El recital de poesía natural de Cobrana, que organiza la asociación El Zofreral y que se celebraba en mitad de un soto de castañas, está a la espera de tiempos mejores y ya el año pasado no se realizó. «Pensamos retomarlo más adelante porque es una buena manera de dar a conocer el pueblo y traer la poesía aquí», confía Fabián Fernández, uno de los organizadores. El primer año el encargado de su inauguración fue Juan Carlos Mestre, que acababa de recibir el Premio Nacional de Poesía.
Otros se ligan a premios literarios, como Poesía para Vencejos, que se realiza en la muralla del castillo de Palacios de la Valduerna con motivo de la concesión del Premio de Poesía Conrado Blanco y que organiza el poeta Felipe Pérez Pollán con el apoyo del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.
Lo importante es que, dentro de esta variedad de versos y voces, cada uno pueda encontrar la mezcla que le más le satisfaga. Una rodaja de limón y a disfrutar. Salud.