poesía
Agarrados al borde de una cama
antología de la poesía espectacular Yago Ferreiro Los Libros de Camparredonda, León, 2013. 136 pp.

En el año 2005 el joven Henry Perriot publicaba Poética para cosmonautas . Era el seudónimo del leonés, nacido en Barcelona, Yago Ferreiro, y es ahora uno de los cuatro heterónimos de otra obra tan singular como la anterior, Antología de la poesía espectacular , publicada con el esmero con que lo hace Fernández Castañón en su colección de Los Libros de Camparredonda . Los cuatro autores apócrifos nacen todos en 1982, como el propio Yago Ferreiro, lo que desmienten las fotografías de cada uno. Todo ello entra en el juego de la poesía, como el propio título de una supuesta antología de «poesía espectacular», que alude tanto a la poesía como espectáculo, como a algo aparatoso o extraordinario.
Son los primeros indicios de la originalidad del autor, con su poso de ironía, pues el título de «poesía espectacular» se está sobreponiendo regocijadamente a los muchos nombres con que los poetas suelen definir la tendencia en la que se inscriben, sea poesía de la experiencia, de la conciencia, del silencio o, ridículamente, de la incertidumbre.
En la espectacular poesía de Yago Ferreiro, el primer heterónimo, Fernando Atienza, es el autor de un relato poético de amistad y camaradería, escrito con desenvoltura: «Era un tiempo magnífico / en el que todos nos reuníamos / en las entrañas de un viejo almacén», o en un café que servía para dar vida a sus ilusiones líricas, o en «una habitación repleta de putas / (lo siento se decía así)» o en un parque en el que contarse los sueños. La del parque fue la noche de la despedida de un tiempo de imposible retorno: «Y nunca más se volvería a ella / como nunca más se vuelve / de la propia muerte». Es la parte que más me ha gustado. El segundo heterónimo, Perriot, sitúa sus poemas en el espacio imaginario del estío y las salas de cine, con el sueño de un amor evanescente.
El tercero, Silver Krane, refiere la convivencia con un fusil, al que le habla como si fuera su confidente, y con la noticia de una joven desaparecida que sospecha que «se está pegando unas largas vacaciones / lejos del cuidado de su histérica familia». H. W. De la Crew, finalmente, sitúa su poema en el año 2046, cuando estamos ya «sin rastro (al fin) de Fernando Alonso» y «a las puertas del Museo Fernández-Mallo».
La poesía de Ferreiro es desenfadada, irónica, singular y diferente, con un dejo oculto de melancolía por la acción del tiempo y el riesgo de la muerte.