León olvida a Juan Benet
l. La Coruña recupera al escritor que creó un territorio mágico leonés. La Coruña rendía esta semana un homenaje a Benet cuando se cumplen 20 años de su muerte. León ha olvidado al escritor que construyó el pantano de vegamián

Homenaje a Juan Benet el pasado lunes en La Coruña
La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad coruñesa acogía esta semana el homenaje a Juan Benet en el vigésimo aniversario de su muerte, en el que se ha evocado su obra civil y literaria como la de un «insólito» escritor, que también hacía puentes.
El acto, celebrado en el campus de Elviña, ha contado con la participación del escritor y cineasta Vicente Molina Foix, el hijo del homenajeado Ramón Benet, o el ingeniero Enrique Pérez-Galdós, que posteriormente han asistido a la inauguración de la Exposición Rutas, cedida por el Colegio Oficial de Ingenieros de esta rama con ediciones singulares de algunos de los libros del propio Benet.
Benet, que se reconocía un «cascarrabias» porque «da mucha tranquilidad», escribía por las tardes, lo hacía sin ataduras, en momentos de inspiración, y también pintaba cuadros, «mal y poco», decía, en verano y en el campo.
En el ámbito de su profesión, tal y como aseguró en un vídeo proyectado al inicio del acto, corregir el desequilibrio del agua en España sería su prioridad si fuese gobernante, para que no se desaprovechase ni una gota que cayese sobre su tierra, sin propietarios, con varios acueductos para llevar riqueza a todo el país.
A Benet le atormentaba llegar tarde, se hubiera llevado a una isla desierta un tocadiscos, papel y lápiz, y creía que las razones más poderosas para vivir eran haber nacido y seguir vivo.
El vigésimo aniversario del fallecimiento de Juan Benet se ha conmemorado en Lisboa hace un año con la obra de teatro adaptada Agonía irreversível de su padre; en Barcelona el pasado enero con un homenaje; en marzo se publicó Understanding. Juan Benet, de Benjamin Fraser, que repasa la figura del ingeniero y escritor; en mayo se organizó en Francia un coloquio internacional; y en octubre la Uned promovió una ruta literaria sobre el escritor.
Personaje anómalo
El escritor y cineasta Vicente Molina Foix ha evocado la «figura literaria insólita» de Juan Benet, un «gran personaje anómalo» en la literatura española desde que en los 60 se propagó en Madrid el rumor de que había un hombre que «vestía de inglés, era muy alto y escribía de manera que nadie igualaba».
Benet, «difícil de seguir por su personalidad» tan marcada, asegura Molina Foix, logró escribir en Volverás a Región, de finales de los sesenta, una novela de culto inspirada en León, que continuaría hasta El caballero de Sajonia, además de publicar ensayos, artículos y obras de teatro.
Aportaba en su literatura la «devolución» a la narrativa «del gran estilo» y propició «la recarga literaria en el desfallecido lenguaje que él veía», señala el cineasta.
Humorista nato y con estilo inglés, maestro del esperpento que dejó una impronta, la «benetiana», inigualable, es una figura moral «fundamental» por su defensa del rigor y el odio a la frivolidad, y creó «un molde, más que un modelo», con una literatura que era un «desafío al lector», como la de Proust o Faulkner, explica Molina Foix. Ramón Benet, su hijo, ha recordado obras de su padre como la presa de Santa Uxía, en el río Xallas, que desemboca en Ézaro (A Coruña), o el viaducto y balneario de Ormáiztegui, en Guipúzcoa, pues la gestión del agua era una de sus preocupaciones, que estudió entre otras investigaciones mediante un trasvase entre el Tajo y el Guadiana. Pero también ha aludido a su faceta más personal: «Ejercía su profesión como defensor de unas ideas».
Enrique Pérez-Galdós ha destacado de Juan Benet que reconocía la parte esencial de los lugares y las personas, que le gustaban los retos y que «nunca le gustó moverse profesionalmente en los estrictos cánones de la administración».
Su pasión por la obra hidráulica dejó muchas ideas y su vida fue prolífica en ellas, recogidas en sus obras de ingeniería y de la literatura española y que no cejan en conmemorar sus confesos «benetianos».