Versos de hondo humanismo
la mansión del alma Antonio García Calvo León, RSP Sistemas Gráficos, 2013. 224 pp.

Es reconfortante, en estos tiempos que corren, descubrir páginas de hondura tan intensa como las de Antonio García Calvo, farmacéutico humanista. No es extraño que, conocida su obra, se le denomine con frecuencia el «Farmacéutico escritor». En las primeras líneas de la Introducción se hace evidente el espíritu que la alienta: «La mansión del alma está edificada desde la limitación humana (…) para, en medio de la agitación cotidiana, no perder de vista la paz espiritual» (p. 5). Esto explica el tono de sus versos, entreverados siempre de un claro sentimiento religioso, como se aprecia en su extensa «Dedicatoria» y, especialmente, en los epígrafes del libro: «Religiosidad», «Educar», «Fe», «Naturaleza», «Espiritual», «Pecado», «Dignidad». Todos ellos se presentan con una especie de lema que anticipa el contenido temático del bloque. Cada uno es una mirada a la realidad que el poeta contempla, en la que reciben tratamiento semejante seres humanos o sucesos irrelevantes que acontecimientos históricos o paisajes majestuosos. Este aspecto, el del paisaje, es seguramente el motivo que sirve de inspiración más fértil al poeta, subyugado por la belleza y camino en ocasiones de un inesperado sentido del panteísmo o del misticismo religioso: «¡Aquí está Dios y el hombre! / Se escucha flotando el verso libre…». O cuando escribe en el mismo poema: «Ascienden semejantes el camino. / ¡También oirán a Dios sin cita previa…!». En esta larga serie de versos se observa algo peculiar: el lector tiene la impresión de que ese fondo humano y religioso tan apasionado y ferviente ahoga un poco la forma literaria. Como si la fermosa cobertura del clásico careciera de importancia. Ello explica esa cierta despreocupación por los recursos y la métrica; como si su atractivo pudiera oscurecer el excelso mensaje del que son portadores.