Obsesiones vitales
UN PASADO IMPERFECTO Ángel Domínguez Adrio Huerga & Fierro Editores. Madrid, 2013. Segunda edición. 352 pp.

Dos obsesiones son los móviles vitales de Germán, el protagonista de un Un pasado imperfecto . Hombre de condición humana compleja y a veces contradictoria, sus entusiasmos se bifurcan entre una mujer, Carmen, y un barco, el Canalla. Estas dos pasiones explican la compleja trayectoria humana y profesional de Germán. Además de París y brevemente Edimburgo, donde vive su hijo, los polos geográficos de Germán se reparten entre Zaragoza, escenario de sus sentimientos amorosos, y diversos países del Extremo Oriente. En ellos consigue llevar a cabo operaciones de contrabando menor y encontrar el verdadero afecto humano, en casa de su amigo Shelim.
En esta variedad de escenario se desarrolla la vida de Germán, que redescubrirá en la persona de Carmen un amor casi olvidado. Por ella llevará a cabos gestos de intenso y desinteresado afecto, de entrega y abnegación. Futo del pasado sentimental de Carmen es Alicia, una adolescente con la que Germán tendrá que esforzarse para captar su atención afectiva, transformada después en una excelente relación. Los frutos del esfuerzo humano de Germán se hacen patentes en los momentos de felicidad entre Carmen, Germán y Alicia. Pero el Canalla y los mares del mundo resultan para él una tentación difícil de superar. Eso explica el desenlace de la novela, inesperado y original.
Se trata de un final que se hace paladino en el Epílogo. La Porta Blave . Sólo su lectura atenta (en letra cursiva, como algunos pasajes de la novela alusivos al pasado) hará posible una comprensión precisa y clara de la compleja originalidad argumental. Los personajes esenciales de la obra manifiestan sus últimas actitudes, reflejadas desde la interpretación de uno de ellos, cuya última frase, fuera de contexto, puede resultar críptica: «Por último recuerdo que una vez me dijiste que de los lazos de la sangre lo único bonito era el color».