La guerra desde las dos orillas
cuba linda y perdida Mª Carmen de la Bandera Anaya. 176 páginas. Ilustraciones de Eduardo Estrada.

La sigilosa preparación de los cubanos para levantarse en guerra contra los españoles no se basaba en la venganza, según aconsejaba en un artículo José Martí, sino «para crear un país más justo y más libre». Y de esto trata esta interesante novela para jóvenes, de los preparativos, la propia guerra y sus consecuencias, dejando en evidencia, en cualquier caso, y como afirma uno de los personajes (Gabi) que «la guerra es aún más cruel de lo que había imaginado».
La acción principal transcurre, como es lógico, en la isla caribeña que perteneció a España, y aunque se trata de una obra de ficción, aparecen en todo momento muchas referencias documentales e informativas sobre hechos, personajes, circunstancias… Los niños Gabi y Tam, de trece años, partieron en secreto para esa guerra que se avecinaba: «Estábamos viviendo nuestra gran aventura». Pero sólo encontraron dolor, tragedia y muerte, entre otras las de Tam y su padre. Gabi regresa a casa solo; su vuelta está llena de penalidades, que se acrecientan al encontrar a un soldado español malherido: Juan acabará muriendo. Juan es, sin embargo, el enlace que une la acción con la otra orilla del mar: en Jerez de la Frontera los niños de un colegio para pobres se lamentan de que sus hermanos tengan que ir a la guerra de Cuba, sobre la que hay opiniones encontradas entre las fuerzas vivas y poderosas que se encuentran en el casino, donde trabaja Pedro, que no ha podido evitar que su hermano Juan sea enviado a la guerra de Cuba. Pedro ingresa y abandona un tiempo después el seminario: sirve entonces en casa de una familia adinerada, cuya hija, que lleva un diario, llega a encapricharse de él. Pedro, sin embargo, ama a María y sueña en que «el día que tenga dinero te propondré que seas mi novia».
Lo que ocurre es que las cosas se precipitan, y a causa de unas reuniones en apariencia ilegales, sólo tiene dos alternativas: la cárcel o marchar a Venezuela. Aquí le van bien las cosas y un día decide viajar a Cuba para encontrarse con Gabi.
En este atractivo entramado narrativo llaman la atención el paralelismo de las acciones, convergentes pero bien concebidas, que muestra la concordia de los personajes principales, símbolo, sin duda, de la profunda amistad y cariño que se tienen los dos pueblos. Y la voz de los niños, que relatan «un momento histórico y trascendente para Cuba».