poesía
Algo cruzó al galope y se ha perdido
el centro del silencio. selección de poemas Rafael Guillén Entorno Gráfico, Granada, 2014. 144 pp.

N acido en Granada en 1933, Rafael Guillén es poeta de la generación a la que pertenecen algunos de los grandes poetas del XX, como Claudio Rodríguez, Valente o Gamoneda. No menor es Guillén, aunque esté ausente de las antologías canónicas del grupo. Se trata de un poeta con una bibliografía copiosa, resumida en El centro del silencio , selección del propio poeta, el cual indica que sus poemas testimonian la incertidumbre y el desconcierto ante la existencia, abriéndose a preguntas esenciales «a las que sólo responde el más desolador de los silencios». Cuando uno es viejo ya no hay preguntas porque no hay respuestas, aunque persiste la esencial: «¿Qué está pasando aquí?». La poesía de Rafael Guillén quiere ser la incierta contestación a esa pregunta. Varios de los poemas versan sobre el amor, con las connotaciones propias del tema: temores, momentos de desolación, etc. Es un amor tan sentido como pensado; sentido porque hay admiración por la belleza corporal y algo delicioso en su codicia; pensado por la densidad reflexiva que trasciende lo personal. Pero ese cauce reflexivo se cierne sobre los demás motivos de la existencia, la naturaleza, las cosas, los límites, el miedo y otras perturbaciones anímicas. Otro amor es el familiar, y en este sentido, la elegía a la madre muerta es un poema soberbio, con un verso que resuena a lo largo del poema: «Cuando tú te hayas ido», signo de una desolada orfandad: «Cuando tú te hayas ido, me moriré despacio». Existe, además, el amor a los otros y a las cosas. Se dice a veces que Marilyn fue un mito de los poetas novísimos y se recuerda la «Requisitoria por la muerte de una rubia» de Martínez Sarrión; pero antes había escrito y publicado Guillén el más consistente y mejor Poema para la voz de Marilyn , pleno de sensualidad en torno a su voz carnal que sigue sonando aunque la diosa haya muerto. La muerte, como se ve, es otro asunto de la poesía de Guillén, originando piezas estremecedoras, como Un gesto para el quinto aniversario de tu muerte .
Unido a este y otros temas, la nimiedad del ser, el polvo que lo resume, y el acoso temporal, con formidables imágenes: «En alguna parte / algo cruzó al galope y se ha perdido». La idea reiterada es que donde hubo algo ya no hay nada. De ahí el tema de las ruinas, donde «la piedra es el testigo de la nada». Es destacable, asimismo, la escenografía deslumbrante en buena parte de los poemas.