De sorprendente originalidad
el imperio de yegorov Manuel Moyano Finalista Premio Herralde de Novela. Anagrama, Barcelona, 2014. 192 pp.

I nesperadamente novedosa resulta esta novela de Manuel Moyano, considerando que su brevedad, acortada además por una nota preliminar, por veinte páginas de índice onomástico (los editores recomiendan leerlo en su integridad) y por casi tres páginas de agradecimientos. Si a esto se añade que el argumento gira en torno al mito de la eterna juventud, que la forma literaria ofrece todo tipo de recursos imaginables y que la duración abarca setenta y cinco años… no es difícil aventurar un juicio: estamos ante una mirada ingeniosa y divertida del género de ciencia ficción.
Dosificada en su ritmo narrativo de forma precisa, su comienzo resulta tópico en principio. Una expedición japonesa llega a la isla de Papúa-Nueva Guinea en busca de la tribu de los hamulai. El narrador primero (los narradores son docenas en la novela) describe en su diario su amor por la bella Izumi, que ha contraído una enfermedad infecciosa al ingerir un pescado con ‘nematodo parásito’, que pasa fácilmente al hombre. Izumi, por tanto es portadora de la enfermedad, pero también… del milagro de la eterna juventud.
Pero el amor es, una vez más, efímero. Izumi abandona al narrador y a partir de ese momento el desarrollo de la trama va a ser imparable, y su expresión literaria un sinnúmero de recursos, de técnicas y formas expresivas, junto con docenas de personajes de onomástica irrepetible y una acción que se ramifica sin parar. Recursos tradicionales como diarios, cartas, informes, telegramas, cuadernos de notas… dejan paso a los recursos informáticos más modernos y a los múltiples personajes que en ellos se expresan.
Curiosamente, este maremágnum humano expresivo no plantea problema alguno de comprensión. El lector se habitúa a estas fórmulas expresivas y admite el ritmo de la acción, con gran ingenio paródico.