Diario de León

el territorio del nómada |

Un friso de historias candentes

EL RECIENTE PREMIO NACIONAL A LA UNDÉCIMA NOVELA DE IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN (1960) PONE DE RELIEVE UNA TRAYECTORIA NARRATIVA PUJANTE EN LA ÓRBITA REALISTA. Y ADEMÁS, CRECIENTE SIN DESMAYOS DESDE ‘CARRETERAS SECUNDARIAS’ (1996), DOS VECES LLEVADA AL CINE. SUS ÚLTIMAS NOVELAS EXHIBEN LA DISTINCIÓN DE UNA CALIDAD CONTRASTADA. divergente

El escritor zaragozano Ignacio Martínez de Pisón

El escritor zaragozano Ignacio Martínez de Pisón

Publicado por
ERNESTO ESCAPA
León

Creado:

Actualizado:

S i El día de mañana (2011) obtuvo el Premio de la Crítica como mejor novela del año, y además el Ciudad de Barcelona, el Espartaco de novela histórica y el premio de las Letras Aragonesas, La buena reputación (2014) acaba de recibir el Premio Nacional de Narrativa. Galardones de prestigio, alejados del pringue comercial oportunista, para una trayectoria independiente que se inició hace treinta años con el premio Casino de Mieres a La ternura del dragón (1984). La infancia de sus protagonistas se ofrece como metáfora de un país que empieza a dormirse cuando apenas acaba de despertar. Personajes y escenarios atenazados por la inmadurez. Y ahí surge un estilo de escritura directa y transparente, cargada de sugerencias. Un friso de historias vivas y candentes, sin aditivos retóricos.

Sus novelas (disponibles en ediciones populares) se leen con gusto y fruición, como crónica literaria de nuestro tiempo. Yo descubrí a Pisón tarde, sin duda retraído por la malandanza de una generación de gaznápiros (aquellos novelistas de bodeguilla que hacían los estribillos a Carmen Romero), que después de títulos con relativo interés, fueron cayendo por la pendiente de una cursilería insoportable. Nada tiene que ver con esa banda Pisón, cuya secuencia narrativa transita de la esfera familiar a las historias actuales, siempre originales e inadvertidas.

En el ámbito familiar, sus novelas tienen protagonistas que van creciendo, desde los niños de La ternura del dragón o la niña protagonista de María bonita (2000) a las señoritas más o menos perdularias de El tiempo de las mujeres (2003), pasando por el adolescente de Carreteras secundarias (1996), que vive una aventura cervantina de trapicheos, siempre a salto de mata. Pisón es un narrador de cuño realista, pero de voltaje ruso o galdosiano, con la lección bien aprendida de Tolstoi: «Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas cada una a su manera». Carreteras tuvo su primera película (de Emilio Martínez Lázaro) en 1997, con Resines, Ramallo y Maribel Verdú como protagonistas. Siete años después, el francés Manuel Poirier dirigió una nueva adaptación. Además de novelista, Pisón tiene una larga trayectoria como periodista cultural y guionista de cine, en pelis como Las trece rosas( Martínez Lázaro, 2207) o Chico y Rita (Trueba y Mariscal, 2010).

EL PAÍS DE LA GENTE

María bonita (2000) y El tiempo de las mujeres (2003) culminan el ciclo de historias familiares de Pisón. El escritor realista nos muestra vidas ajenas que nos hace sentir como propias con una prosa fluida vargada de historias sabrosas. Eso es la literatura. La muerte del padre en un burdel y la indolencia postrada de la madre dejan a tres hermanas ante el desafío de salir adelante por ellas mismas. Cada cual narra la historia familiar común de modo diferente y la suya particular a su manera, convirtiendo el secreto en un aliciente poderoso. Protagonizan la pérdida de la infancia y con ella de los secretos compartidos. El declive de Villa Casilda con su torreón de los juegos deshabitado estimula el registro irónico del autor.

Enterrar a los muertos (2005) marca un hito decisivo en el magisterio narrativo de Ignacio Martínez de Pisón. No es una proclama más, porque también en la aventura singularmente desgraciada del profesor José Robles Pazos, traductor de Manhattan Transfer de Dos Pasos al español, se cuenta la de muchos infortunios de aquel tiempo de barbarie. Con destreza narrativa y rigor documental, nos traslada uno de tantos episodios siniestros de la guerra civil, que distanció para siempre a los grandes amigos que eran Dos Pasos y Hemingway.

Libro modélico y apasionante, sin excesos gratuitos, Enterrar a los muertos es una de las grandes obras de la literatura española de este siglo. Dientes de leche (2008) recupera la ficción para evocar la peripecia de Raffaele Cameroni, un italiano que vino a luchar voluntario con Franco. Después de la guerra, su amor por una enfermera española lo hace renunciar al regreso a su país. Pisón revisa tres generaciones de esa familia zaragozana que vive con la pesadilla bélica hasta que se rebelan los hijos. Como ocurrió en León con los alemanes de la Legión Cóndor. El día de mañana (2011) consagra el despegue de la narrativa de Pisón, con la historia de Justo Gil, un chivato de la policía franquista en Barcelona. Doce personajes distintos cuentan su relación con el delator, recorriendo dos décadas de la resistencia política contra el franquismo y ofreciendo una perspectiva de la transición desde la óptica de la policía y los grupos ultras. Con audacia narrativa. Sin retórica ni moralina.

Este es el camino de llegada a La buena reputación (2014), su novelón distinguido esta semana con el Premio Nacional. Sus 633 páginas suponen un festín para el lector. La obra madura de uno de los maestros indiscutidos de la novela española de nuestros días.

tracking