Diario de León

poesía

Mundo Vilas

POESÍA COMPLETA (1980-2015) Manuel Vilas Visor. 2016. 640 páginas

Publicado por
josé enrique martínez
León

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H ay una marca Vilas de poesía y un mundo Vilas, inconfundible y único: poesía desenfadada, vigorosa, vitalista, acogedora de todas las tradiciones y de ninguna en particular, entregada al gozo del mundo a pesar de sus miserias, que también están en esta poesía situada en un tiempo y un espacio precisos para no perderse en estériles abstracciones. Ese tiempo es el nuestro y ese espacio es España, porque esta patria sufrida y desabrida aparece con extraña frecuencia en la poesía de Vilas.

El universo Vilas lo compendia esta Poesía completa (1980-2015), aunque lo de «completa» hay que tomarlo como algo provisional cuando el poeta puede disfrutar aún de tiempo y ganas de decir algo. De sus libros hemos ido dejando señales en Filandón: reseñas de Amor (2010), donde reunió sus libros hasta entonces, de Gran Vilas (2012) y El hundimiento (2015); todos ellos, más El cielo (2000), Resurrección (2005) y Calor (2008) componen su Poesía completa , que añade novedades esenciales e inéditas, como Avenida de Madrid (poemas en prosa) y Materia, con estremecedores poemas como el titulado Cero . Vilas prologa su poesía completa con esa manera fresca y desenvuelta propia de toda sus escritura, en concreto de su poesía, de la que espera que «permita en el mejor de los casos ofrecer al lector un retrato de la España en que viví, de la España de estos últimos treinta años, y un retrato de mí mismo y de la vida colectiva». Y así es, porque la España y la sociedad poetizada es inseparable de la exhibición del yo que representa al Gran Vilas como, con cinismo acaso, tituló su mejor libro.

¿Para qué la poesía en estos tiempos de miseria?, se viene preguntado los poetas. Vilas lo tiene claro: «He visto la caída y derrumbe del orden de las humanidades... He visto la inutilidad de la poesía en los ojos de la gente. Y he intentado hacer algo al respecto. Esto es este libro: hacer algo al respecto». Pero una cosa es lo que piensa el poeta y otra lo que piensan los demás: «Fue y es un gran destino: poeta. Eh, yo fui poeta. Cuando dices por ahí que eres poeta la gente se parte el culo de risa». Pero Vilas no se rinde; su lenguaje corriente, el de la calle y el bar, tiene una misión: «Quise meter la poesía en el corazón de la gente, quise que existiera, que ocupara un lugar bajo el sol». Sí, merece la pena acercarse a la poesía de Vilas, irreverente, descarada y tierna a la vez, eufórica a veces, política, moral, celebradora de la vida, de la conciencia social y de la libertad.

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