POESÍA
Tiempos descafeinados
PERTINAZ FREELANCE Sergio C. Fanjul Editorial Visor, Madrid, 2016. 82 páginas

E l último premio Gil de Biedma lo obtuvo el cordobés Francisco Onieva con el poemario Vértices , recién publicado, pero a mí me ha interesado más el accéssit del premio, una poesía divertida, desenvuelta, novedosa, irónica y desenfadada: hablo de Pertinaz freelance , del asturiano Sergio C. Fanjul. El título alude al trabajador autónomo, al que se refieren otros títulos del poemario, como Fábula del freelance y las hormigas y Romance del freelance y la acacia . Si algo se puede decir de esta poesía es que vive en nuestro mundo, el de internet y toda la quincallería digital.
A ello apunta el primer poema, Alicia en el País de la Redes Sociales , porque estas son hoy el País de las Maravillas: la pantalla del smartphone subyuga más que el mirlo que canta en una rama de la acacia, y si el día transcurre entre «prodigios digitales» como el tuit, la web y el facebook, la noche no es más que la ansiosa espera a que amanezca en la pantalla del smartphone. En la adicción a las redes sociales inciden piezas tan divertidas como el Poema a una extraña señorita que quiso ser mi amiga a través del facebook, con la ironía a flor de verbo y el humor del poeta creador de un gracioso neologismo: «A veces, la idea de que detrás de tu perfil / se esconda el gran masturbador / despreciable y sudoroso / me ciberdesespera». En ningún otro poemario he visto tanta afluencia de términos de moda, que ofrecen la impresión de una poesía inmersa en la más estricta contemporaneidad. Obsérvese esta breve lista caótica de términos usados: mails, base de datos, clips, mercado laboral, actimel, gluten, lactosa, las soflavonas de soja, compitronqui, bollycao, bafle, videoclip, megavatios, luces psicotrópicas, créditos de libre configuración, salario mínimo interprofesional, voto útil, telenovela, videojuegos, psicofármacos, orfidal, lexatin, big-bang, alienígena, emoticono, law cost, wifi y el whatsapp, al que le dedica una oda chunga. Con ironía comenta el poeta: «Escribo poemas / en los que aparecen marcas comerciales / en busca de un ligero punto / contemporáneo».
Por medio de esa especie de trivialización de la poesía, el poeta plasma el descafeinado mundo contemporáneo, junto a otros temas que no hay espacio para comentar, como el fin de la juventud o el anónimo ser urbano, un alguien que anda por ahí... No es una poesía meditativa, como hoy se estila. Las ideas se expresan como golpes de efecto o flashes, y no de modo abstracto, sino amarradas a la vida.