Los crímenes de la humanidad en la literatura
l La Universidad de León pone en marcha la quinta edición del congreso de Ficción Criminal. Filandó n el arte, la literatura y el cine han contribuido a recrear la imagen con la que pasa al inconsciente colectivo los crímenes de lesa humanidad Entre los más destacados están el apartheid, la tortura, la desaparición forzada de personas o la esclavitud «La pobreza, la delincuencia, el racismo y la pérdida de valores se propagaban en las grandes urbes» Realismo y naturalismo documentan las consecuencias del desarrollo extremo de la tecnología

Detalle de un palestino inclinado hacia el muro que separa Israel de la franja de Gaza
P etros Márkaris y Jordi Évole son dos de los nombres que se barajan para el próximo congreso de Ficción Criminal, que este año cumple su quinta edición. El simposio, que carece de subvención alguna, se ha convertido ya en uno de los protagonistas de la vida cultural de la Universidad de Léon. Nació en 2009 y poco a poco ha ido adquiriendo un peso fundamental en los congresos similares celebrados en España. Desde entonces, han pasado por este proyecto académico decenas de expertos que han compartido en León sus experiencias y las conclusiones de años de investigación. «Una de las novedades de este año es que ya nos han pedido participar a través de skype muchos investigadores de Estados Unidos», destaca María José Maurín, que añade que este año las charlas serán en inglés y español.
En 2010, por ejemplo, el congreso contó con una celebridad de la novela británica. Ann Perry, la mujer que inspiró a Peter Jackson para la realización de la película Criaturas celestiales contó las claves de la novela negra.
Los asesinatos en Ciudad Juárez, las últimas técnicas forenses o la vida en las cárceles fueron algunas de las ponencias que más éxito tuvieron. El terrorismo centró la tercera y la cuarta edición del congreso y contó con personalidades como Ernesto Mallo o Mayte Pagazartundúa. En 2014 desembarcaron en la ciudad expertos como Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano y una de las personas que más sabe del mundo del yihadismo, o Dan Fyfe, cuya inquietante ponencia versó acerca de quién vigila a los vigilantes en el nuevo orden mundial. El profesor de la Universidad de Las Palmas dedicó su charla a las operaciones secretas de la OTAN, las conocidas como operaciones de bandera falsa, atentados provocados por los propios gobiernos que los sufren, y achacados a terceros para poder crear así excusas y situaciones que permitan ofrecer la solución que aquellos auto-atacados deseaban imponer.
En esta ocasión, el certamen se celebrará en el mes de mayo, y todos los que quieran participar en el congreso como ponentes ya pueden enviar sus trabajos de investigación. El tema elegido es el de Crímenes contra la humanidad, aquellos tipificados por la Corte Penal Internacional que, por sus características, agravian a la humanidad entera. El objetivo de este congreso es proporcionar visiones y análisis críticos del papel de las humanidades, concretamente el cine y la literatura, en el diagnóstico de los cambios tectónicos que sacuden la existencia humana global y sus consecuencias para el futuro. «El compromiso de grandes autores y sus obras consiste en propagar el conocimiento de una realidad que los poderes dirigentes mantienen fuera de los canales de comunicación de masas», destacan las organizadoras del simposio. Los trabajos que se presenten deben considerar el modo en que la literatura y el cine se rebelan contra esas nuevas fuerzas dominantes —políticas, científicas, tecnológicas, económicas, etc— responsables de perpetuar los crímenes contra la humanidad.
¿Qué crímenes se conocen como de lesa humanidad? Entre los más destacados están el apartheid, la tortura, la desaparición forzada de personas, la esclavitud o la violación. «La modernidad tiene sus raíces en el desarrollo del capitalismo y el surgimiento de la clase media durante la revolución industrial junto con los avances de la ciencia y la tecnología en la segunda mitad del siglo XIX», sostiene María José Álvarez Maurín, directora del Departamento de Filología Moderna de la Universidad. Silvia Ramos. En este periodo se generó un sentimiento de optimismo respecto al futuro sin precedentes: las innovaciones científicas en la física, la medicina, la biología y las ciencias sociales suscitaron una profunda confianza en el ser humano, el conocimiento y el progreso y en la capacidad del individuo para corregir las imperfecciones que se derivaran de sus acciones.
Industrialización
Asimismo, destaca que algunas corrientes de pensamiento, alejadas de la euforia que se desataba en los sectores científicos y económicos, advirtieron de los riesgos y el impacto negativo de los excesos resultantes del desarrollo desmedido de la industrialización: la pobreza, la delincuencia, el racismo, la pérdida de valores y el malestar social a gran escala se propagaban en los masificados núcleos urbanos y amenazaban con sacudir los pilares sobre los que se fundamentaba la era moderna recién iniciada. Las manifestaciones artísticas del realismo y el naturalismo en el siglo XIX y modernistas y postmodernistas del pasado siglo hasta la actualidad documentan las consecuencias catastróficas del desarrollo extremo de la tecnología y sus efectos en millones de personas comunes excluidas de la prosperidad económica y social. En el siglo XXI el desarrollo incesante de las «tecnociencias» y los beneficios derivados de las mismas en cuanto a expectativas y temores continúan generando dicotomías y reflexiones similares a décadas anteriores. La ausencia de control en los avances tecnológicos, el neoliberalismo y la concentración de la riqueza han conducido a un crecimiento dramático de las desigualdades sociales y los delitos violentos de todo tipo: genocidios, guerras, desastres ambientales, terrorismo, hambre y enfermedades que devastan diariamente las vidas de millones de personas.
Coordinadores
Junto a María José Maurín, cordinan el congreso Miriam López Santos, directora del Departamento de Filología Hispánica y Clásica de la Universidad de León, Carmen Pérez Díez, secretaria del Departamento de Filología Moderna, y Silvia Ramos, del Departamento de Filología Moderna. Una de las preguntas a las que este congreso intenta dar respuesta es de qué manera el arte se ha convertido en un medio de propagación del conocimiento y entendimiento del devenir de los acontecimientos en la sociedad global. La función del arte contra la satanización mediática de culturas, espacios e identidades, clases sociales, emigración y sexualidad centrará los análisis del simposio. Asimismo, el congreso contará con ponencias en las que se explicará la diversidad y diálogo cultural en la literatura y el cine y la evolución de géneros y subgéneros relacionados con aspectos socio-históricos en la literatura y el cine. Además, en un mundo en el que se rige por la instantaneidad, el simposio quiere hacer hincapié en el peligro de olvidar y el papel de la literatura y el cine en la actualización de la memoria histórica. las posiciones ideológicas adoptadas por los artistas ante la representación de las circunstancias sociales es otro de los focos del certamen. Por último, las coordinadoras han apostado también por estudiar el modo en que la literatura y el cine proponen alternativas y respuestas para combatir o evitar los peligros más inminentes a los que se enfrenta la humanidad.