Diario de León

POESÍA

El día que llegaste

la policía celeste Ben Clark Premio Loewe, Visor, Madrid, 2018. 68 pp.

Publicado por
JOSÉ ENRIQUE MaRTÍNEZ
León

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E l premio Loewe de poesía va ya por su treinta edición. El de la Creación Joven lo recibió la argentina Luciana Reif con el poemario Un hogar fuera de mí; el premio mayor fue para La policía celeste , del poeta ibicenco Ben Clark, y a él se refiere esta reseña. Según cuenta el poeta, la primera sociedad astronómica del mundo se llamó como su libro, La policía celeste , fundada en 1800. Buscaban sus miembros un planeta perdido entre Marte y Júpiter que al año siguiente encontró con medios propios el padre Piazzi, bautizándolo con el nombre de la diosa de de las cosechas, Ceres. «La policía celeste» y «Ceres» dan título a sendas composiciones del poemario. El primero, que inicia el libro, conjuga la matemática celeste y la amorosa de modo singular: los objetos se atraen, pero al chocar, dejan otro de lado; en el amor, «cada beso confirma que hay un beso por dar, por recibir»; por ello, como aquellos porfiados astrónomos, hay que seguir buscando hasta dar con el objeto que las matemáticas sugieren y la poesía certifica. Por su parte, «Ceres» es uno de los grandes poemas del libro de Ben Clark. La diosa latina -equivalente a la griega Deméter- enseñó a los hombres las labores agrícolas y la elaboración del pan, que en el poema se convierte en símbolo, ya tradicional, de la amistad y la confraternidad, del milagro de vivir entre seres que siempre amasarán el pan caliente de la hermandad y del amor, tema este que impregna el poemario; no sólo el amor hacia ese tú en inevitable reciprocidad, sino también el amor familiar, con la presencia de la casa, el abuelo, los hermanos, los amigos y la más insistente del padre. Pero lo más sugestivo es la unión del amor y lo cósmico, de lo particular y lo universal, dejando ver algún poema que hay otro universo en el interior de uno mismo, con un agujero negro «donde duerme lo malo». Un poema de solo cuatro versos asimila la génesis del universo a la del amor: «Igual que el polvo cósmico se junta / y baila hasta formar un centro, yo / he construido todo mi universo / alrededor del día en que llegaste».

No se poetiza en La policía celeste la cosmología como ciencia, sino como habitáculo misterioso en el que habitamos y habitan los antiguos dioses que lloraron y aún siguen llorado por nosotros. Ben Clark sabe hacer vibrar las cuerdas de la emoción en una poesía de línea clara que se acoge a una cadencia tradicional, la del endecasílabo como base y como pauta rítmica segura.

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