España es un oxímoron
Mi querida españa Luis del Val Espasa, 250 pp.

A pesar de su discreción, la versatilidad creativa de Luis del Val no conoce límites, tanto en el género literario como en los medios de expresión, prosa, verso o en el mundo del periodismo. De ahí la popularidad de sus colaboraciones diarias. Sin olvidar que ha ejercido importantes cargos, lo que le permite un conocimiento real del mundo de la burocracia. Tal vez esta sea la causa de que la mayor nimiedad sea para él bendito fruto de inspiración u ocurrencia. La obra actual, cuyo título recoge un verso de una canción de Cecilia, incluye una evidente polisemia: se refiere a la canción, pero es también reflejo de un cierto cariño y una especie de secreta reprimenda paternal. Acepta la obra cuando vio que «solo se me solicitaba una visión personal, subjetiva y sin pretensiones…». Así se explica el oxímoron que, para él, es España, por la paradoja y contradicción de sus habitantes. Nadie encontrará en la referencia nominal una observación negativa: en sus impresiones predomina el elogio para todos los locutores. Todo ello se explica por la generosidad de Luis del Val en su visión personal, patente en la llamada de un hijo del payaso Tonetti por la entrevista que ha hecho a su padre. En realidad todo el libro es una extensa y bella anécdota hispánica, estructurada en catorce capítulos, con un filosófico final, A manera de despedida. Apenas existen las críticas negativas y, cuando las hace, es siempre de forma elegante o irónica.