Rebecca Solnit presenta 'El camino inesperado'

La escritora Rebecca Solnit, una de las pensadoras feministas estadounidenses más prestigiosas.
En uno de los capítulos de El camino inesperado (editorial Lumen), Rebecca Solnit utiliza una imagen inquietante: ella va por la ciudad de San Francisco (Estados Unidos) en bicicleta. Comparte la calzada con coches sin conductor, en los que los volantes que se mueven solos. Una vez uno de ellos atropelló a una mujer y era incapaz de detectar que la tenía debajo. Tuvieron que levantar el vehículo con métodos tradicionales para rescatarla: «No puedes comunicarte con un coche autónomo, tienes que llamar a la central hasta que hagan algo", comenta Solnit, escritora y periodista estadounidense, que hace casi dos décadas publicó Los hombres me explican cosas, un hito del feminismo actual. No poder hablar ni siquiera con un conductor es otro punto perdido de contacto humano, en el contexto de una «pandemia de soledad y aislamiento» que, según defiende en una entrevista con este periódico, se diseña todos los días en Silicon Valley, justo al lado de su ciudad. «Yo estaba orgullosa de San Francisco: era el lugar de la liberación gay, de la poesía experimental y donde se fundó una de las primeras organizaciones medioambientales del mundo, el Sierra Club. Pero lo que ahora presencio en primera fila me horroriza». Cuenta cómo la propia ciudad está siendo engullida por las compañías tecnológicas, encareciendo los precios y fomentando la desigualdad extrema: «Podemos ver en esta distopía local que sus promesas de crear utopías siempre fueron falsas, peligrosas o ilusorias. Siempre te están diciendo que confíes en ellos, en sus maravillas: esta criptomoneda, pero que destruye el ecosistema; esta IA, pero que te deja sin trabajo y difunde desinformación... ese es su paraíso».
Para Solnit, pese a la vuelta de Trump, ni feministas ni ecologistas deben caer en el derrotismo. «Si tienes visión a corto plazo, dirás '¡Oh! No hemos conseguido nada, no hemos triunfado', pero al extender la mirada entiendes lo importantes y efectivas que han sido estas luchas». A sus 63 años, la activista dice sentirse como una tortuga milenaria que ve pasar los cambios: «Ha habido una indiscutible expansión de derechos para muchos colectivos y para la naturaleza. De un día para otro no se abolió la esclavitud ni se consiguió el voto femenino».
Solnit propone sustituir los términos 'derecha' e 'izquierda' por aislacionistas e interconexionistas, posicionándose claramente en el segundo grupo. «La versión del individualismo en la que no necesitamos a nadie es ridícula. Incluso la gente que es preparacionista en Estados Unidos se protege de un supuesto Apocalipsis yendo de compras. El concepto del hombre hecho a sí mismo, que le encanta a la derecha, manifiesta la idea de la no responsabilidad: no la tengo hacia nadie ni nada, y puedo hacer lo que me dé la gana». Solnit ejemplifica esto con la pandemia, contraponiendo una espontánea cuadrilla de costureras de mascarillas sin ánimo de lucro, que acabaron generando un movimiento social y cultural, frente a algunas voces muy influyentes en internet que decían que ponerse mascarilla o vacunarse eran un signo de debilidad masculina. «Aquí compartimos el aire, hablamos una lengua con raíces similares, indoeuropeas; estamos conectados. El aislacionismo es casi siempre una ficción, y se acaba volviendo una tragedia mental. Musk, Trump, Vance o Zuckerberg claramente no son especímenes humanos muy felices, y tienen una profunda pobreza emocional pese a su riqueza material». Solnit habla de reciprocidad, superando el concepto de responsabilidad. Uno de los puntos clave del libro es la negativa de la autora de aceptar un supuesto centrismo, cuando se le dice a los progresistas que tienen que ser comprensivos con los votantes y dirigentes del 'Make America Great Again' de Donald Trump: «Ser comprensivos con el perpetrador, eso es lo que me vuelve loca. A ellos nunca se les pide que traten de entender a una feminista negra, así que hay un tráfico de simpatía en una sola dirección, que creo que es una patraña». Tras la Dana del pasado octubre, una librera recomendó en un podcast uno de los libros de Solnit, titulado Un paraíso en el infierno, que trata sobre el surgimiento y fortalecimiento de una comunidad para enfrentarse a las catástrofes. «No me sorprende que en Valencia hubiera estas bellas reacciones. Lo más importante que aprendí hablando con supervivientes de grandes desastres no es que se comportaran con altruismo, valentía y creatividad, sino que habían encontrado un sentido de propósito, de encontrar significado a sus vidas. Eso es lo que queremos, conexión, propósito». Los ensayos de El camino inesperado fueron publicados en diversas revistas y periódicos antes de la vuelta de Trump, pero hay un epílogo, llamado 'Credo', donde anima a todos a no desfallecer. Sobre todo a los jóvenes.