'Déjame en las sombras'
«El Mediterráneo es un lugar que forma parte de nuestra historia más tenebrosa», dice Óscar Beltrán de Otálora, que recorre en su novela escenarios como Alicante, Orán, Niza, Marsella, Madrid, Gibraltar o el Pirineo Aragonés

Imagen del periodista y escritor Óscar Beltrán de Otaola.
Déjame en las sombras’, la segunda novela de Óscar Beltrán de Otálora es una trama de violencia, espionaje y tráfico de armas situada en el año 1963, en el contexto de la independencia de Argelia y la llegada al Levante español de miles de ‘pied noirs’, entre ellos, combatientes con ansias de venganza contra el Gobierno francés de De Gaulle.
— El conflicto de Argelia y el terrorismo de la OAS son hechos muy recientes que sin embargo permanecen semiolvidados o silenciados.
—Sí, y además España tuvo un papel muy relevante en esa guerra, porque Franco jugó a dos bandas. En un primer momento, apoya a los independentistas argelinos y luego a los terroristas franceses de la OAS. El propio régimen se encargó de tapar la relación que había tenido con todos esos terroristas, que fue muy intensa, porque el primer golpe de Estado que dan los generales franceses que se oponen a la independencia de Argelia lo dan en Madrid, en el Hotel Princesa. Cuando la situación se vuelve insostenible, Franco acoge aquí a los peores terroristas de la OAS que quedaban por Europa y llegan a tener un refugio donde se movían como Pedro por su casa.
— Sobre todo en la zona de Alicante.
— Se movían por toda España, pero en Alicante lo que pasó es que llegaron 30.000 ‘pied noirs’ en tres meses. Y, claro, cambiaron la sociedad y la economía de la región. Y la OAS también llegó con ellos. Entonces, no es solo que llegasen unos terroristas que continuaban atentando en Francia, sino que también llegó gente que no tenía nada que ver con la mentalidad del franquismo, porque eran franceses. Venían de una democracia, de una sociedad mucho más avanzada que la española de la dictadura y entonces ayudaron muchísimo, aunque sea una contradicción, a cambiarla. Por ejemplo, en el desarrollo del turismo.
— Los de la OAS eran tipos duros y despiadados, una terrible banda de fanáticos.
— Cometieron casi 3.000 asesinatos en Europa en tres años. No hay ningún grupo terrorista en Europa que haya llegado a ese nivel de crueldad. Eran sanguinarios y absolutamente peligrosos.
—Vuelve también en ‘flashback’ a Orán durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo era esa Argelia francesa por donde desfilaron muchos españoles?
— Orán fue en la Segunda Guerra Mundial un sitio muy curioso, porque allí había ya una colonia española tremenda. La cultura española en Orán siempre había estado muy presente, es una ciudad que tiene una especie de ‘patois’, de mezcla de lenguas en la que está el francés, el argelino y también el español. Basta decir que en Orán todavía hay una plaza de toros. En aquel entonces Orán era un sitio muy abierto y sigue siéndolo. Pero, claro, también ha tenido la desgracia de ser un lugar relativamente violento. — ¿En qué archivos ha buceado?
— Sobre todo en archivos franceses. Lo que pasa es que en Francia, así como en Argelia, el tema de la OAS sigue siendo tabú, es una herida abierta. Entonces, me ha pasado que sobre ciertos temas he encontrado más información en libros escritos por historiadores británicos que por franceses. Y luego he buceado mucho en testimonios de los propios miembros de la OAS, que también me ha costado encontrar, porque están en editoriales pequeñas y residuales. El dueño del local donde nació la Movida
— Alterna personajes ficticios con otros reales como Ricardo Sicre.
— Sicre fue un militante de ERC que huyó de España y se puso a salvo en Estados Unidos, donde se convirtió en espía y fue enviado al Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial junto a su mujer, Betty Lussier, otro personaje fascinante. Al terminar la guerra, consigue la franquicia de Coca-Cola y JB en España y se convierte en millonario. Ves las fotos de Sicre y sale con Hemingway, con Ava Gardner, con Dalí. Era un personaje de la alta sociedad. — Volviendo a la OAS, tras disolverse, algunos de sus antiguos miembros se involucraron en los GAL. — Sí, ellos ya habían sido completamente derrotados y, años más tarde, cuando se crea el GAL, muchos de los mercenarios franceses que se reclutan eran antiguos miembros de la OAS. Pero además, también estaban presentes en España en muchísimos negocios de hostelería. Sin ir más lejos, un antiguo miembro era el dueño de Rock-Ola, donde nació la Movida madrileña. — ¿Tantas ramificaciones tenían?
— Tuvieron tanto apoyo del régimen franquista que pudieron abrir negocios, obtuvieron ventajas económicas y tenían también una importante red de apoyos dentro de Francia. Hasta el punto de que el Frente Nacional de Le Pen se crea con miembros de la OAS. — Mientras tanto, la Argelia ya independiente tuvo vínculos con ETA. — Es que Argelia es un sitio muy complicado del Mediterráneo. En el libro pongo en boca de uno de los personajes una opinión personal: cuando hablamos del Mediterráneo como el origen de nuestra cultura, no nos damos cuenta de que el Mediterráneo es un sitio que históricamente ha sido lo más peligroso de la Tierra, solo hay que mirar sus dos orillas a lo largo de la historia. Guerras, piratas, saqueos, invasiones, fanatismos. Es una región fascinante y forma parte de nuestra cultura por completo pero, más que idealizarlo, igual es mejor verlo como lo que es, un lugar que forma parte de nuestra historia más tenebrosa.