Diario de León
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LOLI RODIL OSORIO
León

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os ramos de Villabalter, como todos los ramos de Navidad y patronales que conocemos, eran una ofrenda religiosa, por lo tanto se cantaban en la iglesia y nunca fueron un adorno para las casas, ni para ningún otro lugar que no fuera la parroquia y únicamente en la época navideña, pues aunque en muchos lugares el armazón se utilizaba en procesiones, no iba adornado, sólo llevaba las velas. Únicamente los patronales iban

vestidos

(adornados) en las procesiones, ya que generalmente éstas se realizaban antes de cantar el ramo. Se trata de los pocos actos religiosos en que las mujeres son las auténticas protagonistas.

Los primeros datos de la construcción de una iglesia parroquial en este pueblo se remontan al s. XVII. Hay un documento del año 1635 en que constan varias partidas de ventas de trigo hechas para realizar los pagos de teja, barro, madera y mano de obra, para acometer diferentes reparaciones en el templo. Después de varias restauraciones y sucesivos deterioros, esta iglesia se derribó. En su solar se comenzó a edificar en 1779 el actual templo.

Habría que esperar hasta el año 1867 para ver el edificio como está en la actualidad, en esa fecha se construye la cúpula sobre el crucero y se adornaron las pechinas con los lienzos de cuatro mujeres bíblicas, también se empedró el atrio y se instalaron los vitrales. Los materiales de construcción de la iglesia son: ladrillo, conglomerado y canto y piedra caliza. Está dedicada a la Asunción de Ntra. Señora.

Se cantaba todos los años el Ramo

En esta iglesia se cantaba todos los años el Ramo de Navidad hasta 1953 aproximadamente, con la única excepción de los años de la Guerra Civil que se suspendió. Posteriormente sólo se volvió a cantar dos años, sobre 1974, y nunca más ha vuelto a realizarse este acto. La ceremonia comenzaba antes de la misa del día 25 de diciembre, fiesta de la Navidad; solía ser a las 12,30 del mediodía, aunque bastante antes de esa hora ya estaban todos los vecinos aposentados en el templo.

En Villabalter se cantaban tres ramos: el primero que se entonaba era el dedicado a la Virgen, estaba ofrecido por las mozas de 17-18 años en adelante. Sólo participaban en él hasta que se casaban, ya que después se perdía la condición de «mozas».

Una vez finalizado el primero, venían las muchachas con edades entre 14 y 17 años y cantaban su ramo: el de la Pasión. Hay que advertir que hasta el año 1979 había en la iglesia una serie de cuadros del Vía-Crucis, concretamente 14; cada cuadro mide 40 x 57,5. Fueron pintados por Mariano Salvador Maella. Actualmente se conservan en el museo de la catedral de León. Las personas que los conocieron colgados en la iglesia los tenían en gran estima, de ahí que se les ofreciera un ramo tan inusual en Navidad. Aún lamentan que se los hayan llevado.

Por último eran las niñas de 11 a 14 años las que cantaban el ramo a San José.

El Ramo de la Virgen disponía de cuatro mayordomas, el párroco nombraba cada año dos, que eran las suplentes, el primer año iban aprendiendo y el segundo cesaban las dos principales y lo eran ellas. Las mayordomas de «La Pasión» y de «San José» eran igualmente nombradas por el sacerdote, dos para cada ramo, al resto de las componentes del coro las escogían las mayordomas de los respectivos ramos. Los nombramientos se hacían a primeros de enero y tenían vigencia para todo el año. Cada ramo estaba integrado por siete muchachas.

Las flores que llevaban los ramos eran en un principio confeccionadas en papel de seda. Nuestras informantes ya no las realizaron ellas, las compraban en León. Aunque recuerdan verlas hacer a sus tías o hermanas mayores cuando ellas eran muy pequeñas.

Cada grupo de muchachas tenía su propio ramo. Los tres armazones eran muy parecidos, de madera, que forraban con tela y a ella sujetaban las flores con una fina alambre. Las cintas iban prendidas con alfileres y encima de estas se colocaban varios escapularios. Por la parte de atrás del ramo se colgaban, atadas por los cabos, seis u ocho velas. No se encendían ese día.

Se conserva el armazón de un Ramo

Actualmente se conserva el armazón de un ramo, el último con el que se cantó y del que aportamos una fotografía; no se aprecia en ella que son simplemente dos maderas colocadas en forma de cruz, el triángulo que se ve está realizado con las cintas, algunas de ellas son antiguas. Faltan las velas que siempre llevaban y los ramos de flores, aunque también entonces eran tres, estos eran mucho más grandes. La madre de una de nuestras informantes contaba que cuando ella era moza el ramo era de forma cuadrada, podría ser alrededor de 1935. Posteriormente han sido siempre de la forma que describimos.

Los preparativos para el canto del ramo empezaban el día después de la Inmaculada (8 de diciembre). Los ensayos de las letras se realizaban en la casa de una de las mayordomas, se los aprendían de memoria ya que no llevaban papeles el día de Navidad. Eran ellas también las encargadas de ir pidiendo por las casas del pueblo para el adorno del ramo. Casi todos los vecinos contribuían con algo, unos les daban unos céntimos y otros granos de centeno o de trigo que luego vendían. Con lo obtenido, compraban flores, cera (velas), de vez en cuando alguna cinta y unos

ramines

de flores para ponerle a la imagen de San José. Con el dinero que sobraba hacían una merienda para las siete participantes. El año que no les llegaba lo recaudado para todo eran las mayordomas quienes lo ponían.

El ramo (al menos el de San José) comenzaba a cantarse en el portal de la iglesia. Cuando se abría la puerta, nos describe una de nuestras informantes, «parecía la gloria, allí estaba todo el pueblo, esperando a que nosotras entráramos y cantáramos nuestro ramo». Era un momento muy importante y especial para todas las protagonistas de este acto.

El ramo lo portaba una de las mayordomas que iba ligeramente adelantada, detrás la seguían tres de las mozas y cerraban la pequeña comitiva las otras tres. Comenzaban a cantar las cuatro primeras entonando la primera estrofa, la segunda era interpretada por las otras tres y seguían alternando estrofas así hasta el final del mismo. Con cada fragmento avanzaban un pequeño paso, hasta llegar al altar.

Una vez cantados los tres ramos se celebraba la misa. Finalizada, se entonaban villancicos mientras el sacerdote daba a besar el niño Jesús a los fieles.

Pasado el día de Navidad, se le quitaban las cintas a los ramos guardándolas en cajas. Si había alguna prestada se devolvía a su dueña, las velas quedaban para alumbrar en la iglesia y el armazón del ramo lo llevaba la mayordoma para su casa, hasta el año siguiente que se lo entregaba a la compañera que la sustituía.

Hasta nosotros ha llegado la letra y la música del último ramo de Navidad celebrado en Villabalter, fue sobre 1953. Se trata de uno dedicado a San José, está completo y escrito (Lo reproducimos en las dos columnas de la derecha de esta página). La misma letra se entonaba con dos «sones» diferentes. Gracias a la amabilidad y buena memoria de una de las señoras que lo cantó en aquella época, podemos publicar letra y música.

Del ramo dedicado a La Pasión sólo tenemos un pequeño fragmento. Era tan largo como el de San José, pero se han perdido los papeles donde lo tenían apuntado y, aunque hay personas que lo cantaron, no recuerdan nada más.

Siete doncellas venimos

a cantar a la pasión,

murió por los pecadores

Cristo nuestro redentor

.

Catorce cuadros pintados

hay en este santo templo,

les dejaron destinados

para que les meditemos.

Arrodillaos, doncellas, que

también me arrodillo yo,

también se arrodilló Cristo

que fue nuestro redentor.

En este ramo florido

vienen velas no luciendo

para rezar las tinieblas

y los pasos de este templo.

Para alumbrar a su hijo

con ella el alma y la vida

le traemos esta cera

y el corazón si pudiera.

Referente al ramo que se ofrecía a la Virgen, no hemos podido obtener información de los cantares, ya que fue el primero que dejó de realizarse y no encontramos a nadie en el pueblo que recuerde alguna estrofa.

En Villabalter también se cantaba y se canta un ramo el 15 de agosto, fiesta de la patrona. Estuvo bastantes años sin celebrarse este acto, pero ya hace al menos 18 años que por suerte volvió a retomarse esta antigua tradición. Disponemos de letra y música, que en otra ocasión ofreceremos a nuestros lectores.

Agradecemos a las personas de Villabalter la información que tan amablemente nos han proporcionado, especialmente a Emérita San Miguel su paciencia y dedicación, y a Conchita Martín por la transcripción musical.

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