El análisis de las emociones
F élix de Agüero es un pintor que vive de afuera hacia adentro. Sus obras, al igual que las novelas de Sthendal, constituyen el espejo que se pasea a lo largo de un camino y que refleja tanto el azul del cielo como el fango de los lodazales . Las verdades universales que caracterizan sus temas, evidencian el análisis profundo de sus emociones, así como una crítica irónica de la realidad actual». Esto escribe en un momento de El arte de mirar Ana Cristina Pastrana, que en esta ocasión trae a la consideración de nuestros lectores a este pintor que «en muchas ocasiones -“escribe- se aleja de la razón y de la lógica para encontrar esas verdades universales, porque considera que tanto la razón como la voluntad no han conseguido por sí mismas el objetivo que él se plantea como realidad. Así, muchos de sus cuadros constituyen un viaje imaginario a la probabilidad, a la posibilidad de otra realidad o al descubrimiento de otro punto de vista».
La interpretación de la obra siempre va más allá de la obra misma, una actitud que es de agradecer porque sobrepasar los límites del lienzo es, prácticamente en todas las ocasiones, navegar por los fértiles campos de la reflexión. «La belleza -“tomamos de nuevo el pulso de la palabra de la autora de estas páginas centrales- paraliza el tiempo y pone en movimiento todo nuestro interior, arrastrando las emociones soterradas por el desgaste diario de la rutina. El arte nos transforma en lo más profundo, invitándonos a salir de nosotros mismos y a renegar de los convencionalismos y se convierte en emoción cuando conseguimos arrancarle al placer el deseo, a la existencia el tiempo y a la belleza, la voluntad».