Aprovechamiento literario de ciertos sentimientos
Entre el porvenir y la nadaJosé Ignacio García. Prólogo de Máximo Cayón. Epílogo de Jorge Manrique. Ed. Punto y seguido, León, 2008. 236 pp.
El bello relato que cierra la obra sirve de título a esta gavilla de cuentos de José Ignacio García, nada bisoño en estas lides narrativas. Sin considerar los tres primeros, pertenecientes a obras anteriores, los dieciocho restantes son un buen muestrario de técnicas literarias y de sentimientos humanos. Inevitablemente, el amor tiene preeminencia especial, visto desde una óptica de llamativa ironía grotesca (como ocurre en «El gordo de mamá») hasta con un sentido de extremada delicadeza, presente en «La piel del agua». Entre ambos extremos se localizan situaciones variadas, algunas más convencionales como «El cuento de Celia, al amor de la estufa» y otras muy «leonesas·», con la arrebatada pasión por María de ese «pariesién» llegado a León. Todo ello con el trasfondo de la semana santa. El mismo acontecimiento religioso sirve de marco a «La procesión de los sueños», donde la nostalgia del amor perdido y la súplica religiosa conducen a un desenlace que adolece de cierta falta de verosimilitud. El amor primero sirve de pretexto para el desenlace en «Una noche inolvidable», relato en el que la mujer guardia civil, castigada por su comportamiento, olvida la rigidez de las ordenanzas al descubrir la llegada de una pareja adolescente en un coche destartalado.
Una forma de amor, inesperada y sorprendente, es la de la protagonista de «La alternativa», cuya pasión taurina sufre una revolución personal en el desenlace. La afición taurina es también el trasfondo de «Canuto», símbolo de una visión desgarrada de ciertas trayectorias vitales. Como desgarrada es la situación del protagonista de «El mendigo elegante», portador de un drama profesional que el personaje es incapaz de asumir. La situación lo convierte en un marginal exquisito. La marginalidad se hace trágica en relatos como «Historia de la puta Nube» (tipografía con mayúscula que el lector capta de inmediato) o en «Un cuento bárbaro», de escalofriante final.
No falta el relato elaborado desde recursos de caricatura hiperbólica, resuelto de forma humorística, como en «Cuando el tabaco perjudica...» o la curiosa y necesaria suplantación llevada a cabo en «La procesión de los sueños». La obra incluye toda una gama de situaciones y sentimientos muy bien resueltas, a las que, si acaso, puede criticársele la excesiva extensión de algunos relatos.