A la sombra de Gamoneda
El río de los amigos.
Escritura y diálogo en
torno a Gamoneda
Rafael Saravia (ed.). Ed. Calambur, Madrid, 2009. 184 pp.
A la sombra de Gamoneda nos situamos todos los lectores fervorosos de poesía; algunos han podido manifestarlo en El río de los amigos. Escritura y diálogo en torno a Gamoneda que ha organizado Rafael Saravia. Desde 1960, fecha de publicación de Sublevación inmóvil la palabra de Gamoneda fue impregnando, muy poco a poco, la tierra de la poesía; el abono fértil llegó con Descripción de la mentira (1977) y Edad (1987); después, cada nuevo libro del poeta era esperado como el fruto necesario. El premio Cervantes hizo del poeta un hombre público, reconocido y viajero. El libro que reseño es también un reconocimiento por parte de las distintas promociones de poetas, de los mayores a los más jóvenes, empezando por el chileno Gonzalo Rojas y terminando con Ignacio Escuín. Saravia ha escrito además un prólogo titulado «Para que no habite el olvido»: no hay problema por ese lado; la poesía de Gamoneda es de ahora y de siempre.
Treinta y tres plumas reúne Saravia en el homenaje a Gamoneda de poetas y críticos. Es hermoso y sugestivo el texto de un amigo como Pablo de la Varga; Diego Jesús Jiménez nos mira ya desde el Priego eterno que se ha ganado; Antonio Colinas evoca su relación inicial con el otro Antonio, asumiendo lo que su persona y su obra supusieron como estímulo para un poeta que empezaba; Fanny Rubio relee Descripción de la mentira trazando caminos de unión con otros poetas retraídos, como Valente; Ildefonso Rodríguez, tan cercano a Gamoneda en el entendimiento de la poesía, escribe un breve texto en prosa perfectamente compenetrado con la temática de la poesía del maestro cercano (una plaza de pueblo que visita con su padre, en cuyos ojos ve ausencias: «las desapariciones, todas sus pérdidas, rostros desconocidos para mí») y con la manera expresiva de la poesía en la que ambos creen: «un habla poética única en la lengua» que los grandes poetas alcanzan «en el encuentro con los otros»; y anotemos esta máxima: «a mayor información, menor tensión poética»; Miguel Casado analiza la fusión entre lo local y lo universal como urdimbre poético gamonediana; Prieto de Paula escribe sobre Extravío en la luz ; Es muy hermoso el poema dedicado a Antonio por Alexandra Domínguez; Tomás Sánchez Santiago evoca su primer encuentro lector con Gamoneda y la amistad de la que goza con el poeta; Juan Carlos Mestre es elocuente y emotivo en la evocación de sus maestros de adolescencia, Gilberto Ursinos el primero, en cuyo legado poético recibió el joven villafranquino Sublevación inmóvil : «Estos poemas me han acompañado en todas las circunstancias, en todos los desconciertos...»; Pilar Blanco reconoce en un poema el magisterio poético de Gamoneda; y en fin, Riechmann, Marifé Santiago, Eloísa Otero, Moga, Méndez Rubio, Jordi Doce y otros. Todo un río de amigos a la sombra mayor de Gamoneda.