labradora made in bierzo
TACSA.. la firma acaba de crear en el polígono de toral de los vados la máquina que exfolia pizarra de baja calidad. Existe tecnología cien por cien fabricada en el Bierzo. En el polígono de Toral de los Vados, tres bercianos innovan y han patentado con todos los certificados de calidad una máquina que labra la pizarra de baja calidad.

La innovadora máquina de labrado de pizarra en proceso de construcción, con Amadeo Rafael al fondo.
Hasta ahora había en el mercado labradoras de pizarra que más o menos se defendía con el material de buena calidad. Suplían la labor manual, pero sólo en un tipo de material y formato. Básicamente, el rectangular. Sin embargo, el robot que han ideado tres socios de la empresa berciana Tacsa va más allá y consigue dar respuesta a los problemas de las empresas pizarreras que ya tienen entre su plantilla estos artilugios. La máquina que se fabrica en Toral de los Vados labra cualquier tipo de pizarra, incluso la de baja calidad y no sólo el formato rectangular, sino los irregulares.
Todo el diseño y el funcionamiento de esta labradora automática es fruto del ingenio cien por cien berciano. Amadeo Rafael es uno de los tres socios de Tacsa. Cuentan en este momento con catorce patentes en vigor y otras tres en proceso de confirmación. En la fábrica de Toral de los Vados han diseñado por completo un robot ante la necesidad y requerimiento que le presentaban los clientes, los empresarios de la pizarra, que eran hasta ahora incapaces de encontrar un automatismo que diera respuesta al problema de conseguir labrar la pizarra más allá de lo puramente manual. En base a las necesidades del mercado de la manufactura de la pizarra, en Tacsa han dado con la clave y así ha nacido esta máquina singular de labrado de los rachones de pizarra, previamente serrados a la medida que se quiera o demanden los mercados.
La nueva labradora automática da respuesta al tipo de medidas y singularidades para la construcción que demandan los arquitectos en Alemania, pizarra rectangular para el mercado francés, belga, noruego o inglés.
La máquina labradora ya se conocía, pero estaba generando numerosos fallos con el exfoliado. «Nosotros hemos mejorado esta necesidad de producción con un sistema que no tiene nada que ver con el existente; hemos diseñado esta máquina, más compacta, que la puedes colocar en cualquier nave sin necesidad de obra y los resultados han sido muy buenos», explica una de las mentes diseñadoras de este artilugio que hoy dejaría con la boca abierta a los pioneros labradores manuales de la pizarra. Amadeo Rafael explica que el bloque de pizarra llega directamente a la máquina cortado de la sierra. El robot se encarga con sus automatismo de gestionar el labrado, imitando lo más posible el método de exfoliado manual. «No se obliga a la pizarra a abrir por un sitio que no es el suyo, como es el sistema que ha imperado hasta ahora; nosotros procuramos que la exfoliación sea de forma natural, como hace el labrador, simplemente eso», resalta Amadeo Rafael.
¿Y cómo se consigue eso, ideando tecnología? Desde Tacsa aseguran que con mucho esfuerzo y sacrificio. Llevan 14 años trabajando en esta materia, se han pasado muchos días y noches pensando en las mejoras. El automatismo utiliza una mezcla de elementos para obtener una laja de pizarra lista para su corte a medida. Así, cuenta con un sistema de aire comprimido que se aplica por una serie de puntos novedosos y no exfolian o labran con una cuchilla de grandes dimensiones. Utilizan una sola cuchilla, ideada por este grupo de inventores bercianos. Han logrado con sus aportaciones tecnológicas regular el calibrado o grosor de la pizarra. Pueden labrar desde los 3 hasta los 8 milímetros. Así, abarcan todo el abanico dependiendo de las peculiaridades de la pizarra de cada cantera. No todo el material sirve para labrar al mismo espesor, porque la hay, según la terminología loca, «de hebra», «secas», con mayor o menor hierro. «No todas se pueden labrar igual y cada una necesita un golpeo determinado», precisa el directivo de Tacsa.
Otra gran aportación es que esta máquina labra la pizarra calificada como «la mala», la que presenta defectos y dificultad incluso para el labrado manual. «Para labrar la pizarra buena o perfecta ya existen máquinas, nosotros queríamos hacer algo que labre todo, lo que las canteras tienen, porque nadie tiene siempre pizarra perfecta, exceptuando dos o tres canteras», cuenta.
El equipo de innovación tecnológica cuenta con un departamento de diseño en tres dimensiones, a cuyo frente está un ingeniero, Jorge Carballada, que junto con Ana Isabel López Vidal y el citado Amadeo Rafael conforman el equipo de investigación, desarrollo e innovación. Todo el ingenio de la máquina labradora de última generación ha sido cosa de ellos solos. No han contado con ningún tipo de ayuda, ni universidad, ni financiación pública, ni mecenazgo de las canteras. Cuentan desde Tacsa que los pocos beneficios que tienen una gran parte lo reinvierten en nueva tecnología para satisfacer las necesidades del mercado.