Transparencia y responsabilidad
CÓDIGOS DEONTOLÓGICOS. . «El mal profesional no querrá someterse a ningún tipo de control, nosotros sí», puntualiza el delegado provincial del colegio, Miguel Ángel Alonso.
«...y encuandrados en un colegio profesional, con el objetivo de cumplir obligatoriamente nuestro trabajo, en base a unas normas deontológicas y de garantías».
Los códigos deontológicos —continúa— «son la esencia del colegio profesional. El mal profesional, no querrá formar parte del colegio, ni someterse a ningún tipo de control, de formación, de actualización de conocimientos y, mucho menos al control ético. La colegiación es obligatoria, para el ejercicio profesional y, además seremos de los contados profesiones, que de conformidad con la Ley 17/2009 sobre ‘el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio’, quedará nuevamente regulada».
Transparencia y responsabilidad. «Nuestro estatuto profesional, apuesta por la transparencia y responsabilidad corporativa, lo que legitima nuestra profesión. Esa función social que se nos reconoce, nos compromete con los ciudadanos, pues somos el reflejo de la sociedad que nos rodea. Nos preocupa mucho la situación, social y económica, en la que nos encontramos. Vamos hacia una crisis social sin precedentes, ante la contumaz pretensión de los agentes sociales de oponerse a las reformas tan necesarias, para reactivar la economía y preservar el estado del bienestar. Si bien es cierto, que seguiremos con una tasa de desempleo del 22%, no es menos cierto que la perspectiva de creación, no es tan lejana, probablemente en el tercer trimestre del 2012, empezaremos a notar, esta vez sí, signos de recuperación. La reforma laboral del Real Decreto-Ley 3/2012, es una reforma de mínimos, todo lo demás es demagogia, no atenta ni a la ética del trabajo y mucho menos a la dignidad del ser humano, como pretenden hacernos creer, los que otrora fueron corresponsables, de la situación en la que nos encontramos. El protagonismo de los sindicatos en las manifestaciones del pasado domingo, son la escenificación de su incoherencia, pues se han dedicado, estas dos últimas legislaturas, más que a defender los derechos de los trabajadores, tanto en paro como en activo, a mantener un estado de cosas, de las que han sido los únicos beneficiarios de los favores recibidos por el gobierno anterior, bajo la cobertura legal y el disfraz, de las subvenciones y de los cursos de formación».
«Curiosamente, poco o nada les ha importado, hasta ahora, la situación de las pequeñas y medianas empresas, los autónomos y los trabajadores que ya no reciben ningún tipo de prestación. Es necesario y urgente cambiar la visión de las relaciones laborales, con unos sindicatos serios, responsables y coherentes, sin ideologías ni discursos de otras épocas, de lo contrario, careceremos de un tejido laboral más sólido y competitivo y, en consecuencia, no será posible resolver el problema del desempleo», finaliza.