escrito en los genes
ac-gen pone la tecnología en secuenciación masiva de adn a disposición de la prevención y el tratamiento de enfermedades hereditarias. E es mejor saber, porque permite prevenir. Y también ajustar los tratamientos a la respuesta individual a los fármacos. Es la base de la medicina personalizada y la farmacogenética. Dos emprendedores leoneses ponen a disposición de centros sanitarios y laboratorios de investigación la última tecnología en secuenciación masiva de ADN.

Adrián Ferrero y Alberto Acedo, los dos emprendedores leoneses que han creado AC-Gen.
Prevención y medicina personalizada. Ahorro para el sistema, mejor diagnóstico, posibilidades de prevención y curación, mayor eficacia con los tratamientos adecuados. Son algunas de las ventajas de la utilización de los test genéticos en la detección y tratamiento de las enfermedades, sobre todo las de carácter hereditario. Sin embargo, hasta ahora los análisis genéticos eran caros, lentos y capaces sólo de analizar una pequeña parte de los genes que pueden tener mutaciones que originen enfermedades.
Las nuevas tecnologías han avanzado también a pasos agigantados en este campo. Si para secuenciar el genoma humano por primera vez se necesitaron once años, ahora los sistemas avanzados permiten obtener resultados en días. Se estudian más genes, más enfermedades y con resultados más rápidos.
Esta posibilidad abre un nicho de mercado que ahora comienza a explotarse, y que pese a que necesita una fuerte inversión inicial permite abrir negocio tanto en la medicina como en la investigación y en la farmacogenética. Unir investigación y nuevas tecnologías en el campo de la genética, alimentar su espíritu emprendedor y sobre todo buscar una vía que le permitiera seguir desarrollando su trabajo en España y no verse condenado a emigrar como otros investigadores fue lo que animó a Alberto Acedo a unirse con su amigo Adrián Ferrero (economista) para crear AC-Gen, una empresa de biotecnología especializada en la secuenciación masiva de ADN.
Acedo, natural de La Bañeza y con sólo 28 años, estudió Ciencias Ambientales, pero siempre le interesó la genética. Ahora trabaja como investigador para el Csic con una beca, en el Instituto de Biología y Genética Molecular de Valladolid. Estudia con el equipo de Eladio Velasco determinadas mutaciones de genes en los cánceres de mama y oviario hereditarios. «Siempre me han interesado mucho las nuevas tecnologías, y últimamente la de secuenciación masiva de ADN, que permite obtener resultados en semanas o días. Pensé que era una buena forma de mejorar los servicios de análisis genéticos que hay disponibles actualmente».
Inició entonces en compañía de Ferrero un plan de empresa, contactos con laboratorios y multinacionales, búsqueda de ayudas y financiación,... Hasta que a finales de febrero constituyó AC-Gen, que «cuenta ya con todos los análisis de validez técnica y estupendos indicadores. Pero la crisis nos afecta a todos y conseguir la financiación es complicado».
Más en una empresa que pese a sus magníficas perspectivas supone una inversión inicial elevada. En concreto, 650.000 euros para que «el proyecto sea cien por cien viable». La mitad tiene que llegar de capital privado, la otra mitad la aportarán los emprendedores,en parte con el premio de la Fundación Genoma España al mejor proyecto de emprendedores biotecnológicos, sólo uno de los muchos reconocimientos que la iniciativa está recogiendo en los últimos meses.
Acedo considera que con un tercio de la inversión la empresa puede ponerse en marcha en septiembre, con la realización de test para nueve enfermedades hereditarias de tipo canceroso, además de alguna cardiopatía. Mientras, ha puesto en marcha un proyecto con diversas unidades de investigación del país para probar la viabilidad de los test de su empresa con muestras de pacientes. «Permite ganar el tiempo de puesta a punto de los equipos que teníamos previsto, es una forma de sortear la crisis».
AC-Gen ofrecerá el servicio de secuenciación masiva de ADN a todos los sistemas sanitarios del país, incluso también de fuera. En España la ley exige que sea un médico el que solicite un análisis de este tipo (en Estados Unidos puede enviar la prueba cualquier particular). Pero la tecnología de última generación se empleará también en apoyo de proyectos de investigación, y no sólo dedicados a la medicina, sino a otros sectores, como el agroalimentario, por ejemplo. Sin embargo las mayores ventajas de estos test se obtienen en medicina. Suponen una mejora importante, además de un ahorro, para los centros sanitarios. «Permiten tomar decisiones más acertadas en los tratamientos de cáncer, porque lo que ahora buscamos es la medicina personalizada. Disponer de este análisis es fundamental también para la prevención. A cada persona, en función de su genética, se le ofrece un programa de prevención o un tratamiento específico, lo que no sólo ahorra sufrimiento sino también efectos secundarios indeseados».
En casos como la predisposición al cáncer de mama se analizan ahora en España dos genes, pero la bibliografía científica tiene descritos más de 20. «Con esta tecnología pueden leerse todos, y se abarata mucho el coste del proceso». Se evitan también los «falsos negativos», pacientes a los que no se encuentran mutaciones en los genes analizados, pero que pueden tenerlos en otros, pero se quedan fuera de los programas de prevención y detección porque esos «otros» no se estudian.