Me lo mandas por ‘guasap’
Marco antonio lozano
Pocas aplicaciones han adquirido tanta popularidad en tan poco tiempo logrando mantenerse en el «top-ten» de los programas para smartphones, pero debemos contemplar, que como cualquier aplicación que haga uso de las comunicaciones, se ha de «implementar» el sentido común a la hora de utilizarla.
A estas alturas de «la película tecnológica» es probable que poca gente poseedora de un teléfono inteligente desconozca lo que es el WhatsApp. Teniendo en cuenta que el número de smartphones en España ronda en torno a los dieciséis millones y que existen aproximadamente alrededor de diez millones de usuarios de WhatsApp en nuestro país, podemos hacernos una idea de la fama que tiene la mencionada aplicación.
Una de las claves de su éxito junto con la popularización de las tarifas de datos, es que tras instalar la aplicación y confirmarnos como usuarios con un simple SMS, nuestro terminal pasa a ser un centro de mensajería con todas sus funciones a excepción de poder realizar llamadas. Es decir, podemos chatear, pasarnos fotos, vídeos, archivos, etc. al más puro estilo del Messenger de Windows, pero con la comodidad que supone realizarlo a través del móvil y lo que es más importante, completamente gratis. A partir de ahora inmortalizar un evento y notificarlo en el acto será sencillo, rápido y económico.
Hasta aquí todo parecen ventajas, y en cierto modo lo son, pero no debemos descuidar los posibles inconvenientes que pueden ocurrir si hacemos uso de esta tecnología. Puesto que se trata de una aplicación de mensajería instantánea, el sistema adolecerá exactamente de las mismas amenazas o problemas de seguridad presentes que en las aplicaciones de los ordenadores de escritorio o portátiles.
Inicialmente, la propia funcionalidad de transferencia de archivos entre usuarios de la aplicación constituye una posible amenaza, ya que existe la posibilidad de que los archivos que nos lleguen de nuestros contactos no estén todo lo «limpios» que deberían. Para mitigar este problema se debe instalar un antivirus en el terminal. En la actualidad hay multitud de soluciones gratuitas por lo que no hay excusa para asegurar nuestro dispositivo.
Otra precaución que se debe tomar es seleccionar el tipo de información que vamos a enviar a través de esta aplicación. Desafortunadamente WhatsApp no se caracteriza por implementar medidas de seguridad robustas en cuanto al cifrado de las comunicaciones y de base de datos se refiere. En cuanto a las comunicaciones, en el momento de escribir este artículo, WhatsApp sigue enviando los datos en claro a través de una conexión WiFi donde es relativamente sencillo interceptarlos si se cuenta con los dispositivos y conocimientos adecuados. Si tenemos en cuenta lo anterior y considerando que en las redes WiFi públicas se conectan multitud de usuarios, debemos plantearnos si usamos WhatsApp o no exclusivamente con la conexión de datos. En relación al almacenamiento, la aplicación genera una copia cifrada de las conversaciones en nuestra tarjeta de memoria cuando se lo solicitamos, pero las que se encuentran en la memoria del teléfono estarán sin cifrar. Por estos motivos hay que ser muy cauto a la hora de enviar información confidencial o sensible que quedará almacenada a través de esta aplicación.
Otra amenaza que se ha materializado gracias a la popularidad de la aplicación es la difusión de bulos o mensajes en cadena tipo «Van a cerrar el WhatsApp» o «Si no envías este mensaje a todos tus contactos te quedarás sin WhatsApp». No debemos creernos todo lo que nos llega con independencia de si el contacto es conocido o no. Simplemente contrastando la información en Internet antes de realizar algún tipo de acción sobre nuestra libreta de contactos, será suficiente para identificar si se trata de una noticia real o no.
Además de las amenazas tecnológicas existen otras que están relacionadas con la privacidad y el uso del sentido común. Por ejemplo nunca se deben enviar fotos, mensajes o vídeos «comprometidos» a ningún contacto. Desde el momento que lo hacemos, perdemos el control del archivo pudiendo en ocasiones, causarnos algún problema personal o profesional en el futuro.
Para finalizar, también es recomendable eliminar el historial de conversaciones periódicamente ya que en caso de pérdida o descuido del smartphone, si no lo tenemos adecuadamente protegido (protección por contraseña o similar), la persona que lo encuentre o tenga acceso podrá ver a las conversaciones y a toda nuestra información privada.